Mostrando entradas con la etiqueta Zoología.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zoología.. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de agosto de 2013

Una nueva especie de mamífero carnívoro se descubre en el continente americano.


Olinguito

El olinguito (Bassaricyon neblina) es el primer carnívoro que se descubre en el Hemisferio Occidental en 35 años. O, mejor dicho, el primero que se identifica. Porque el animal ya se conocía, pero no se había reconocido como una especie aparte. Los ejemplares se confundían con otros olingos. De hecho, la identificación de la especie se hizo al estudiar esa familia, emparentada con los coatíes y los mapaches. No fue fruto de un encuentro casual entre un naturalista y un animal en una selva remota. El trabajo se hizo en zoos y museos de ciencias naturales, y ha llevado 30 años hasta separa a estos animales de sus congéneres. Lo han realizado investigadores del Instituto Smithsonian y lo han publicado en ZooKeys.

Una vez hecha la identificación, casi lo que sorprende es que se les hubiera pasado por alto a los naturalistas de los últimos dos siglos. La nueva especie es más pequeña que los olingos (pesa cerca de un kilo), tiene un cráneo y una dentadura diferente, su pelaje es más espeso y vive en una reducida zona de los Andes a mayor altura que sus congéneres, entre los 2.000 y los 3.000 metros.





En este caso, el proceso ha sido el inverso al habitual: tras identificar la especie, Kristofer Helgen, encargado de mamíferos del Smithsonian, se planteó si el descubrimiento llegaba tarde. Quizá se trataba de un animal que solo podría verse disecado. Pero una expedición organizada por el propio Helgen les tranquilizó. Emplazando cámaras en el bosque, pronto captaron unas imágenes del animal. Y las primeras conclusiones son que se trata de un animal con una actividad nocturna, arborícola, omnívoro (aunque puede cazar, su principal alimento son las frutas) y tiene camadas de una sola cría.

Claro que con esta noticia llegaron las preocupaciones: la zona está sometida a una intensa presión demográfica, y el 42% de los bosques que podrían ser el hábitat del animal han desaparecido ya para dejar paso a tierras de cultivos. Ahora hay que plantearse su conservación.





sábado, 16 de febrero de 2013

Científicos de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, descubren en Cádiz un género de insecto que se creía extinguido en Europa.


Vista dorsal de la cabeza de Nyctiophylax (Paranyctiophylax) gaditana


Un grupo de científicos ha encontrado en el parque de Los Alcornocales, en Cádiz, un insecto que se creía extinguido en Europa y cuya presencia en el continente era conocida por unos fósiles del Terciario conservados en ámbar en el Báltico.

La investigación, publicada en la revista Freshwater Science, ha sido realizada por científicos de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla y supone el hallazgo de este insecto, bautizado como Nyctiophylax (Paranyctiophylax) gaditana, que pertenece al género de los tricópteros, emparentados con otros insectos como la mariposa o la polilla.

De esta forma, según indicaron los investigadores Antonio Ruiz, Joaquín Márquez y Manuel Ferreras, el hallazgo es "el primer registro de un espécimen vivo de este género de insecto en Europa", que ya había habitado en el continente. "Se trata de un hallazgo único que añade un nuevo género de insecto a la fauna europea actual, y del que sólo tenemos noticias gracias a los fósiles del Terciario conservados en el Báltico", explicaron.

De izquierda a derecha, Manuel Ferreras, Antonio Ruiz y Joaquín Márquez

El animal ha sido localizado en un pequeño arroyo de la vertiente sur de la sierra de Ojén, en el Parque Natural Los Alcornocales, donde, como explicaron los científicos, existe un dosel forestal en el que viven algunas poblaciones de árboles relictos de la Era Cenozoica que conforman el "entorno propicio" para este insecto.

Las características de esta nueva especie parecen relacionarla con otras dos que se encuentran, únicamente, en el sudeste asiático. No obstante, los investigadores barajan la posibilidad de que esté también en estrecha relación con otras africanas "debido a las vicisitudes climáticas acontecidas en el pasado y a la proximidad geográfica".

"Estos hallazgos ponen de manifiesto la importancia de las sierras del sur de España para la entomofauna acuática europea", concluyeron los responsables del estudio.

domingo, 11 de noviembre de 2012

La ballena más rara del mundo.



Una ballena casi desconocida para la ciencia ha podido ser estudiada por primera vez por los investigadores después de que una hembra de más de cinco metros de largo y su ballenato de 3,5 metros aparecieran muertos en una playa de Nueva Zelanda.

Se trata de la Ballena Picuda de Bahamondes (Mesoplodon traversii), cuya existencia era conocida solo por el hallazgo de unos pocos huesos, pero de la que no se había visto nunca un ejemplar completo hasta ahora.

Hasta ahora lo único de lo que disponían los científicos para el estudio de esta ballena eran tres cráneos incompletos.

Una descripción del animal aparece en la última edición de la revista científica Current Biology.


Según los biólogos neozelandeses autores del estudio, el descubrimiento "es la primera prueba de que esta ballena sigue con nosotros y es un recordatorio de lo poco que sabemos sobre la vida en los océanos".

"Es la primera vez que esta especie ha sido estudiada como un espécimen completo y hemos tenido la suerte de encontrar a dos de ellos", señaló la bióloga Rochelle Constantine, de la Universidad de Auckland. Hasta ahora lo único de lo que disponían los científicos para el estudio de esta ballena eran tres cráneos incompletos encontrados en Nueva Zelanda y Chile a lo largo de un periodo de 140 años.

"Es increíble que no supiéramos casi nada de un mamífero tan grande", afirmó Constantine. Las dos ballenas se quedaron varadas y murieron en la playa neozelandesa de Opape en diciembre de 2010 y al principio fueron confundidas con las más comunes ballenas picudas de Gray.


Su verdadera identidad no fue establecida hasta que sus restos fueron sometidos a un análisis de ADN rutinario dentro de un programa de 20 años para recoger datos sobre las 13 especies de ballenas picudas que viven en las aguas neozelandesas.

Los científicos ignoran por qué la Ballena Picuda de Bahamondes es tan escurridiza. "Es posible sencillamente que sea una especie que vive y muere en las aguas profundas de los océanos y rara vez es arrastrada hacia la costa", explicó Constantine, quien recordó que Nueva Zelanda está rodeada de océano profundo y "hay mucha vida marina que desconocemos".

sábado, 15 de septiembre de 2012

Descubren nueva especie de mono en África.




BBC Mundo   ·   13 de septiembre de 2012.

Grandes áreas de los bosques tropicales centrales de la República Democrática del Congo jamás han sido exploradas. Y fue allí donde un equipo de investigadores se encontró con un ser familiar para algunos pobladores locales, pero totalmente desconocido para la ciencia: una nueva especie de mono, la segunda registrada en el continente africano en 28 años.

El primate, conocido localmente como "lesula", es descrito en un estudio publicado en la revista científica online PLoS ONE. La nueva especie fue percibida por primera vez por el científico y explorador John Hart en 2007. Junto a su esposa Terese, Hart dirige el proyecto TL2, así denominado porque busca crear una reserva entre los sistemas fluviales de tres ríos, el Thuapa, el Lomani y el Lualaba.

"Hay monos allí entre esos tres ríos que nadie reconoce. No están en nuestras guías de campo. Enviamos fotos a los primatólogos más renombrados pero el resultado es una reacción de sorpresa", había señalado Terese Hart en el pasado.

El primer contacto de los científicos con la nueva especie tuvo lugar cuando Hart y su esposa encontraron un director de escuela en el pueblo de Opala que mantenía una hembra juvenil lesula en una jaula como mascota.

Los investigadores rescataron al animal y explorando la región hallaron otros ejemplares cautivos. Sólo seis meses después lograron avistar al primer individuo de la especie en su medio natural.

Caza
"Cuando comenzamos a registrar especies entre los tres ríos sabíamos que se trataba de una área no explorada por la ciencia, pero jamás imaginamos descubrimientos tan importantes", señaló el Dr. Hart, quien dirige la Fundación Lukuru.

Mediante un análisis genético se identificó al lesula como integrante de la familia Cercopithecini, denominada comunmente guenones. La nueva especie recibió el nombre científico Cercopithecus lomamiensis, en referencia al río Lomami. Su aspecto tiene similitudes con el mono cara de búho (Cercopithecus hamlyni), que también se encuentra en la región. Pero el color del lesula es más claro y sus cantos son característicos.

Ambas especies difieren y se cree que podrían haberse separado en el proceso evolutivo hace millones de años, probablemente al quedar aisladas por ríos imposibles de cruzar.


Los investigadores estiman que el hábitat del lesula abarca cerca de 17.000 kilómetros cuadrados en el area TL2. La zona no ha sido afectada hasta ahora por la tala illegal y la minería, pero el lesula enfrenta otras amenazas, ya que es cazado por su carne.

"Para una especie con un rango limitado y dependencia total de bosques primarios, la caza no regulada puede llevar rápidamente a un declive catastrófico", señala el estudio.

Parque nacional
John y Terese Hart están trabajando con el gobierno de R.D. del Congo y comunidades locales para establecer un área protegida de 9.000 kms cuadrados denominada Parque Nacional Lomami. En total, TL2 cubre cerca de 60.000 kms cuadrados, tres veces el tamaño de Belice.

"El desafío en R.D. del Congo desde un punto de vista de conservación es intervenir antes de que las pérdidas sean definitivas", dijo el Dr. Hart.

"Especies como el lesula pasan de ser categorizadas como vulnebrables a encontrarse en peligro crítico en pocos años".

La especie anterior de primate descubierta en África hace 28 años es el kipunji (Rungwecebus kipunji), que fue hallado en Tanzania. Fue descrito en 2005 y está categorizado como especie en peligro crítico.

Los científicos creen que el hallazgo del lesula puede ser sólo el comienzo. "Este descubrimiento puede ser sólo el primero en este bosque increíble pero poco conocido", dijo el antropólogo Andrew Burrell, de la Universidad de Nueva York, quien también participó en el estudio.

"Investigaciones recientes han mostrado que el bosque también alberga okapis, bonobós y elefantes, además de otras 10 especies o subespecies de primates", añadió.
                         

martes, 26 de junio de 2012

Muere el último superviviente de la subespecie Chelonoidis Abingdoni


Efe | Quito
Actualizado lunes 25/06/2012 09:43 horas

El 'Solitario George', último superviviente de la subespecie Chelonoidis Abingdoni fue encontrado muerto, según informó la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG).


El cuerpo de George estaba en posición como si hubiera intentado dirigirse al bebedero, detalló la DPNG. Además, añadió que su edad exacta se desconoce, aunque "se estima que pasa de los cien años".

George era oriundo de la isla Pinta, la más septentrional de las Galápagos. Fue rescatado en 1972 por un grupo de cazadores dedicados a erradicar las cabras, una especie introducida por el hombre que diezmó el hábitat y llevó a las tortugas gigantes de esa isla al borde de la extinción.

Desde entonces, George formó parte del programa de crianza en cautiverio de la DPNG. Ejecutaron diferentes iniciativas para intentar que se reprodujera, inicialmente con hembras de la especie de volcán Wolf, de la isla Isabela, con las que consiguió aparearse tras 15 años de convivencia, pero los huevos no fueron fértiles.

Posteriormente, se colocaron en su corral hembras de la especie de la isla Española, genéticamente más cercana, con las que se encontraba hasta hoy.

Las Islas Galápagos deben su nombre a las grandes tortugas que la habitan y sus reservas terrestre y marina contienen una rica biodiversidad. Son consideradas como un laboratorio natural, que permitió al científico británico Charles Darwin desarrollar su teoría sobre la evolución y selección natural de las especies.

El archipiélago de Galápagos está situado a unos mil kilómetros de las costas continentales ecuatorianas. Fue declarado en 1978 Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

viernes, 11 de mayo de 2012

Gorilas occidentales del río Cross filmados por la WCS.





La Sociedad para la Conservación de Fauna (WCS) ha logrado conseguir imágenes de la especie de gorila más rara del mundo tras colocar varias cámaras en el Santuario de Gorilas Kagwene en Camerún.

Se trata de la especie más rara del planeta y pocas veces se deja ver. De hecho, sólo existen 250 de ellos. La cámara logró grabar a ocho de ellos e incluso consiguió que el macho alfa de lomo plateado atacara la cámara.

Los ocho pasan por delante de la cámara, que se maneja por control remoto, y se puede ver como uno de ellos está manco, probablemente tras toparse con una trampa de los cazadores.

"Este video nos da a todos una vista espectacular de uno de nuestros parientes más cercanos, que está en extrema necesidad de nuestra ayuda para sobrevivir ", dijo Steve Sanderson, presidente de WCS y CEO.

"El video representa las mejores imágenes hasta la fecha de gorilas del río Cross, animales normalmente tímidos que huyen ante el menor indicio de presencia humana. El vídeo nos ofrece las primeras imágenes de gorilas del río Cross que se comportan con normalidad en su entorno", ha añadido Christopher Jameson, Director del Proyecto de WCS en Takamanda.

Los pocos sobrevivientes de esta especie, catalogada en 'peligro crítico' por la Unión Mundial de Conservación, se encuentran dispersos en más de 11 montañas y sitios forestales de Camerún y Nigeria, lo que los expone a los cazadores y a la pérdida de su hábitat.

Los gorilas occidentales del río Cross son la subespecie más septentrional y más occidental de estos simios que existe. Su dieta es mucho más diversa que la de cualquier otro tipo de gorila y pueden ser encontrados en una amplia gama de hábitats, incluyendo bosques de tierras bajas, bosques de montaña y prados.



martes, 8 de mayo de 2012

Las flatulencias de los dinosaurios pudieron calentar la Tierra.



WASHINGTON, EU.- En una nueva investigación climática, los investigadores han calculado que las flatulencias de dinosaurios podrían haber puesto suficiente gas metano en la atmósfera como para calentar el planeta durante la era Mesozoica, cálida y lluviosa.

Igual que si fuesen gigantes vacas prehistóricas de cuello largo, los dinosaurios saurópodos poblaron la tierra hace 150 millones de años, según publicaron el lunes los científicos en la revista Current Biology. Y como las vacas, su digestión de plantas era ayudada por microbios productores de metano.

"Un modelo matemático simple sugiere que los microbios que vivían en los saurópodos podrían haber producido metano suficiente como para tener un importante efecto sobre el clima en el periodo Mesozoico", indicó en un comunicado el investigador Dave Wilkinson, de la universidad John Moores de Liverpool.

"De hecho, nuestros cálculos sugieren que esos dinosaurios podrían haber producido más metano que todas las fuentes modernas -tanto naturales y como fabricadas por el hombre- juntas", añadió Wilkinson.

El metano es un potente gas de efecto invernadero, que supera en más de 25 veces el potencial de calentamiento climático del dióxido de carbono.

Este gas es un factor importante en el calentamiento global actual y los científicos han trabajado para descubrir cuánto metano emiten las vacas, ovejas y otros animales que se alimentan de plantas.

La investigación se plantea si en un pasado distante pudieron haberse dado los mismos problemas con el clima.

Wilkinson y el coautor del estudio, Graeme Ruxton de la Universidad de St. Andrews, trabajaron con el experto en metano Euan Nisbet, de la universidad de Londres, para estimar el grado en que las emisiones gaseosas de los saurópodos podrían haber calentado la atmósfera.

El cálculo de las emisiones de metano para los animales de hoy en día solo depende de la masa total de los animales en cuestión.

Un saurópodo de tamaño medio probablemente pesaba unos 20.000 kilos, y había unas cuantas decenas por kilómetro cuadrado, según los investigadores.

Los científicos concluyeron que los saurópodos enviaban a la atmósfera alrededor de 520 millones de toneladas de metano al año, una cantidad comparable a todas las emisiones actuales de este gas.

A diferencia de las de dióxido de carbono, que proceden de fuentes naturales pero también de la quema de combustibles fósiles, las emisiones de metano han disminuido sustancialmente desde el inicio de la Revolución Industrial hace 150 años.

Antes del inicio de la Revolución Industrial, con una intensa demanda de combustibles fósiles, las emisiones de metano eran de aproximadamente 200 millones de toneladas anuales.

Los rumiantes, incluyendo vacas, cabras, jirafas y otros animales, emiten entre 50 y 100 millones de toneladas de metano al año.
 

viernes, 20 de abril de 2012

El oso polar existe desde hace 600.000 años.

El oso polar se separó evolutivamente del linaje de los osos pardos hace unos 600.00 años, lo que indica que esta especie especializada para vivir en las condiciones extremas del frío Ártico es cinco veces más antigua de lo que se había estimado antes. Unos investigadores lo han descubierto haciendo nuevos análisis genéticos de esa fiera de los hielos septentrionales del planeta. El hallazgo significa que el oso polar tuvo más tiempo para adaptarse al particular entorno helado que habita.

Se habían hecho ya de estudios genéticos del oso polar (Ursus marítimus), pero del ADN de la mitocondria, un orgánulo de la célula exterior al núcleo que se transmite de madres a crías y solo contiene una parte reducida del material genético. Como cada parte del genoma puede contar su parte de la historia del animal, el ADN mitocondrial ofrece resultados parciales, como leer solo unas cuantas páginas de un libro, explica la revista Science, donde se ha presentado la investigación. Según esas pocas páginas genéticas, el oso polar sería joven como especie, perteneciendo a un linaje escindido de sus primos los osos pardos hace entre 166.000 y 111.000 años. Habría experimentado por tanto, una rápida adaptación a las condiciones polares.

Frank Hailer (del Centro de Investigación de la Biodiversidad y el Clima, en Frankfurt, Alemania) y sus colegas querían comprobar si en el caso del oso blanco el ADN nuclear -el resto del libro- decía lo mismo que esas pocas páginas de la mitocondria, y el resultado es completamente diferente: tanto el oso polar como el oso pardo son mucho más antiguos como especie de lo que se creía. Ellos han comparado el ADN nuclear de 19 ejemplares de oso polar, 18 de oso pardo y 7 de oso negro (Ursus americanus), según informa el CSIC, que participa en esta investigación a través de la investigadora Jennifer Leonard (Estación Biológica de Doñana).

Oso polar hembra con su cría en un lago helado en Canadá. / Hansruedi Weyrich / http://www.weyrichphoto.ch/

En la época del Pleistoceno en que se produjo esa divergencia evolutiva, el clima de la Tierra fue especialmente frío. Puede ser una pura coincidencia, dicen Hailer y sus colegas, o puede que aquellas condiciones climáticas tuvieran que ver con el origen evolutivo del oso polar.

Los investigadores advierten de que la actividad humana está acelerando el cambio climático en el planeta, que el Ártico puede alcanzar temperaturas especialmente altas más rápidamente que en épocas templadas anteriores. La adaptación del oso polar en el pasado debió ser un proceso lento y tal vez ahora no tenga tiempo suficiente para ajustarse a las condiciones determinadas por de temperaturas altas.

La creencia de que los osos polares habían evolucionado en tan solo entre 166.000 y 111.000 años suponía que dicha especie poseía una elevada capacidad adaptativa a las condiciones polares, explica el CSIC. Sin embargo, ahora, el hecho de que sea tan antiguo sugiere que podría ser una especie mucho más sensible a los posibles efectos del cambio climático. “Si perdiéramos al oso polar en nuestra era deberíamos preguntarnos hasta qué punto hemos dificultado su supervivencia, ya que fue claramente capaz de resistir otras épocas más cálidas en el pasado”, comenta Leonard.

Recortado de El País.

martes, 17 de mayo de 2011

Muere el panda más viejo del mundo.




Ming Ming, el panda más viejo del mundo, ha muerto según han informado los medios de comunicación estatales chinos. Tenía 34 años. El Centro de Protección de China Panda en Sichuan dijo que Ming Ming murió el 7 de mayo. Los pandas silvestres sólo viven 15 años frente a los 22 años de promedio de los ejemplares en cautividad. La fotografía es del 17 de junio 1994.

Los veterinarios descubrieron que los órganos del panda más viejo del mundo se habían deteriorado al punto de producir una falla renal.

Ming Ming era uno de trescientos pandas mantenidos en cautiverio, en China, como parte de un programa para una especie en peligro de extinción que sólo tiene una población de 1.600 especímenes. (REUTERS)

miércoles, 29 de marzo de 2006

La larga evolución de la sanguijuela.


El estudio de los gusanos que se alimentan de sangre indica una compleja adaptación.
CARL ZIMMER (NYT) - Nueva York
EL PAÍS - 29-03-2006

El tarro lleno de sanguijuelas se halla sobre una mesa del despacho de Mark Siddall en el American Museum of Natural History. Las sanguijuelas, cada una de 2,5 centímetros de longitud y cubiertas de lunares naranjas, nadan lentamente en el agua. Una sanguijuela en particular llama la atención de Siddall. De repente, ha empezado a ondularse arriba y abajo describiendo elegantes curvas y haciendo que resbale el agua por su cuerpo para que su piel pueda captar más oxígeno. "Es hermosa, mírela", dice Siddall. "Es una conducta muy compleja. Además de éste, los únicos animales que nadan según un patrón vertical y ondulante son las ballenas y las focas".

Para Siddall, las sanguijuelas son un motivo de orgullo, obsesión y fascinación. Las paredes están cubiertas de carteles y fotografías de sanguijuelas. Su laboratorio está plagado de tarros llenos de sanguijuelas que ha recogido en algunos de los lugares más peligrosos del mundo. Considera que los riesgos valen la pena, ya que ahora puede reconstruir la historia evolutiva de estos animales: cómo hace cientos de millones de años, un gusano corriente dio lugar a las sofisticadas sanguijuelas que se extendieron por todo el planeta.

El suyo no fue un caso de amor a primera vista. Cuando era un niño criado en Canadá, a Siddall le repugnaban las sanguijuelas que le atacaban cuando iba a nadar a las charcas del bosque. Empezó a sentir curiosidad por su biología cuando era estudiante de la Universidad de Toronto, donde comenzó a interesarse por cómo las sanguijuelas propagan parásitos entre ranas y peces. Nadie sabía si los parásitos que portaban las sanguijuelas podían saltar de una especie a otra o si sus elecciones estaban limitadas. El saberlo exigía conocer cómo se relacionan unas sanguijuelas con otras, algo que, según descubrió Siddall, era una incógnita sin resolver.

A finales de los años noventa, los científicos estaban desarrollando métodos que podían arrojar luz sobre la evolución de las sanguijuelas, como las secuencias de ADN animal y los programas informáticos que podían utilizar dichas secuencias para reconstruir árboles evolutivos. Cuando Siddall se incorporó al museo en 1999, la evolución de las sanguijuelas se había convertido en su principal obsesión. Sólo que había una pega: para trazar el árbol completo, Siddall debía de obtener especies de todas sus ramas principales. Ello exigía una serie de expediciones a lugares como Suráfrica, Madagascar, Guayana francesa, Bolivia, Chile y Argentina.

"A las sanguijuelas no se les pueden poner trampas", señala Siddall. "El cebo siempre somos nosotros. Puedes dar la vuelta a rocas o ramas pero, al final, las cosas interesantes se dirigirán hacia ti". El convertirse en cebo está teniendo su recompensa. La investigación de Siddall ha demostrado que los antepasados de las sanguijuelas probablemente fueran gusanos de agua dulce que se alimentaban inofensivamente de peces o crustáceos en la superficie, como hacen los parientes vivos más cercanos de las sanguijuelas. El ADN de estos gusanos no sólo es más parecido al de la sanguijuela que el de cualquier otro animal, sino que desarrollan la misma ventosa en la base de la cola que utilizan las sanguijuelas para arrastrarse.

El árbol evolutivo de las sanguijuelas indica que los vertebrados terrestres más antiguos podrían haber sido sus primeros huéspedes. Siddall ha identificado varias innovaciones importantes que desarrollaron las primeras sanguijuelas mientras se convertían en hemófagos. Adquirieron una ventosa con la que podían penetrar en sus huéspedes para beber sangre. Más tarde, algunas sanguijuelas desarrollaron un grupo de tres mandíbulas para raspar la piel. También necesitaban componentes químicos que pudieran mantener clara la sangre de modo que no se les coagulara en el cuerpo. Las sanguijuelas han desarrollado muchas moléculas distintas para esa labor que afectan a diferentes fases de la coagulación, junto con otras moléculas que impiden la inflamación. Las empresas farmacéuticas han aislado algunas de esas moléculas y las venden como anticoagulantes.

La sangre es una buena fuente de energía, pero no constituye una dieta equilibrada. Los mosquitos y otros hemófagos han desarrollado una simbiosis con bacterias que pueden fabricar vitaminas y aminoácidos necesarios para la vida. Las sanguijuelas parecen haber establecido sus propias asociaciones, e incluso crean cámaras especiales en la garganta donde pueden habitar las bacterias. Es especialmente difícil estudiar estas últimas, ya que los científicos deben encontrar sanguijuelas con grandes órganos de alojamiento de bacterias para diseccionarlas. Resulta que algunas de las más grandes se encuentran en una especie que vive en el extremo posterior del hipopótamo. Aunque él no tuvo suerte en recolectar ninguna directamente cuando viajó a Suráfrica y se acercó a los hipopótamos, un guardabosque recordó que uno de estos animales había sido abatido tras entrar en unos jardines y le envió una sanguijuela del trasero del hipopótamo. "Resultó que contenía un linaje de bacterias completamente único", explica Siddall.

Después de que las sanguijuelas originales perfeccionaran el equipamiento básico para alimentarse de sangre, se trasladaron a nuevos hábitats. La investigación de Siddall indica que primero evolucionaron en agua dulce y luego pasaron al océano y a terrenos secos. Las sanguijuelas terrestres se volvieron especialmente adeptas a tender emboscadas a los huéspedes, utilizando sus agudos sentidos para detectar el dióxido de carbono y el calor. Tienen 10 ocelos en la cabeza que pueden utilizar para detectar objetos en movimiento. "Poseen una visión increíble", señala Siddall. "Si pasas la mano por su campo de visión, siguen el movimiento".

Durante los últimos años, Siddall ha estado realizando un cuidadoso estudio sobre las sanguijuelas medicinales de Norteamérica, averiguando qué genes revelan mejor las variaciones entre distintas poblaciones de sanguijuelas. Resulta que, en realidad, algunos grupos podrían representar especies totalmente nuevas. "Creemos haber hallado una nueva especie en el Harriman State Park de Nueva York", señala. Pero la mayor sorpresa llegó cuando Siddall aplicó las nuevas técnicas al ejemplar más conocido de todos, la sanguijuela medicinal europea o Hirudo medicinalis.

En la antigua Roma, los médicos utilizaban esa especie para sangrar a los pacientes y tratar afecciones como los dolores de cabeza y la obesidad. La tradición prosiguió durante 2.000 años. En la década de 1860, los hospitales londinenses utilizaban cada año millones de sanguijuelas medicinales. Aunque los médicos ya no sangran a sus pacientes, la Hirudo medicinalis ha gozado de un renacimiento. Los cirujanos que reimplantan dedos y orejas han observado que los pacientes se curan más rápidamente con la ayuda de estos animales. Al chupar la sangre e inyectar anticoagulantes, las sanguijuelas aumentan el riego a través de los vasos sanguíneos que se han vuelto a conectar.

En 2004, el organismo estadounidense que autoriza los alimentos y medicamentos (FDA, siglas en inglés), aprobó la Hirudo medicinalis como recurso médico, y varias empresas están haciendo un gran negocio importándolas a Estados Unidos desde Europa. Trabajando con Peter Trontelj en la Universidad de Liubliana, Eslovenia, Siddall empezó a recoger sanguijuelas de toda Europa y a encargarlas a empresas de suministro. Cuando analizaron el ADN de la sanguijuela, se llevaron una gran sorpresa. "La sanguijuela medicinal europea no es una especie única en absoluto", señala Siddall. "Son como mínimo tres".

Siddall y Trontelj intentan determinar las variedades de las tres especies y sus diferencias. Espera que su descubrimiento provoque cambios en las normativas de la FDA. Y lo que es más importante, espera generar atención para la difícil situación de las sanguijuelas europeas. La excesiva captura y la destrucción de hábitats han reducido drásticamente sus cifras. "La situación de la auténtica sanguijuela medicinal europea podría ser mucho más funesta de lo que pensábamos", afirma Siddall.

sábado, 26 de marzo de 2005

Un millón de dólares para quien fotografíe al tigre de Tasmania.



Una revista australiana ofrece un millón de dólares (763.358 euros) a quien presente pruebas de la existencia del tigre de Tasmania, cuyo último ejemplar se extinguió en 1936.

La revista ’Bulletin’ ofrecerá en su número del próximo viernes las bases de la convocatoria, después de que el mes pasado algunos medios publicarán que un ejemplar había sido fotografiado cerca del Lake Saint Clair, centro de Tasmania.

Los medios locales indican que ’Bulletin’ sólo aceptará como pruebas dos fotografías digitales de un tigre de Tasmania vivo y sin heridas, un vídeo del animal en movimiento y un informe de un veterinario presente durante las tomas.

Las autoridades del Gobierno de Tasmania se mostraron preocupadas por la iniciativa de la revista y por que el premio genere una afluencia de buscadores que pongan en peligro las especies protegidas que habitan en la isla.

En 2002 científicos del Museo Australiano anunciaron que podían "resucitar" al tigre de Tasmania tras conseguir replicar genes individuales del marsupial carnívoro.