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sábado, 18 de mayo de 2013

La Luna. Un astro para medir el tiempo e impulsar la inteligencia.





La Luna es el objeto astronómico que más ha hecho pensar, imaginar, sufrir y deleitarse a nuestra especie desde sus mismos orígenes, incluso desde antes de que nos convirtiéramos en los actuales 'Homo sapiens'. Su imponente presencia en el firmamento nocturno y la regularidad cíclica de sus fases han ayudado a la humanidad a ahondar en dos de sus más importantes éxitos evolutivos: la capacidad de medir y dominar el tiempo y la ambición de trascender los estímulos sensitivos para intentar explicar el mundo con la mente.

Contra la monotonía del ciclo solar del día y la noche, al que estamos ya acostumbrados desde antes de nacer gracias a la acción en nuestro cuerpo de ciertas hormonas, las fases de la Luna debieron suponer un auténtico reto para el primer sapiens que miró con curiosidad el cielo. Entender que, tras los ligeros cambios que se observan cada noche en el astro, subyace un patrón, y que, por tanto, la mente humana es capaz de adelantarse a ellos y predecirlos, fue sin duda uno de los más grandes hallazgos de la historia. Quizás, incluso, fuese el primero de ellos: había nacido el tiempo para nosotros, y con él la posibilidad de dividir las estaciones, los trabajos, los periodos de caza y siembra... La vida ya no sería nunca más un continuo fluir hacia ninguna parte, sino una sucesión más o menos organizada de tareas, eventos, etapas que concluyen y nuevos retos por venir. Todo bajo aquel preciso e inclemente reloj que fue la Luna para las primeras sociedades humanas, marcando sin cesar el paso de los días, los meses, los años.

Las lenguas indoeuropeas contienen un amplísimo registro etimológico de esta relación entre la Luna y la medida del tiempo. La raíz más antigua que se conoce es el término indo-ario ‘me’, que significa ‘luna’ y del que se derivan las palabras en sánscrito ‘mas’ (luna), ‘masas’ (mes), ‘mati’ (medida) y ‘ma’ (tiempo). En el griego antiguo, la Luna pasa a ser ‘mene’; el mes, ‘men’; la medida, ‘metron’. Por eso hoy usamos palabras como ‘mensurable’ o ‘menstruación’, un ciclo que casualmente coincide con el lunar y, por tanto, con el mes de los calendarios lunares (en los solares, que son posteriores, la duración del mes está ligeramente ampliada para hacer coincidir al año con el ciclo de las cuatro estaciones).

Estas raíces aún se conservan, de un modo u otro, en todas las lenguas indoeuropeas. Distintos idiomas de Europa usan las palabras ‘mane’ (danés), ‘maan’ (holandés), ‘mond’ (alemán) u otras similares para referirse a nuestro satélite. En inglés aún se dice ‘moon’ (luna), ‘month’ (mes), ‘measure’ (medida)... En castellano, todos estos términos también mantienen su raíz sánscrita, excepto ‘luna’, que, al igual que en italiano, francés o ruso, proviene del latín. Pero también en esta lengua había una estrechísima relación entre la medición del tiempo y el satélite terrestre. En la Roma clásica, el máximo sacerdote tenía la labor de subir a la colina Capitolina y anunciar (en latín, calare) el comienzo del nuevo mes cuando veía aparecer la Luna nueva. Por ello, el primer día del mes recibía el nombre de calenda, y de ahí deriva nuestra palabra 'calendario'.

El tiempo, un regalo cósmico

Más allá de las lenguas indoeuropeas, los términos ‘luna’ y ‘mes’ poseen la misma raíz etimológica en casi todo el mundo, lo cual no es de extrañar si recordamos que un mes, al menos en origen, es exactamente una luna, es decir, el tiempo que pasa desde que nace una Luna nueva hasta que ésta muere y desaparece por completo del firmamento. El tiempo, la capacidad de medir y controlar la vida, no es para nuestros ancestros una dimensión del universo ni una cualidad interna de la mente humana, sino un regalo cósmico -o, quién sabe, quizás una maldición- emanado de aquella blanca y brillante deidad que reina en las noches. La Luna, como cualquier otro dios pagano, se involucra en nuestras vidas, pero ella permanece eterna, inmutable en su periodicidad. Nuestro tiempo, advertiría Platón, no es sino una imitación de la eternidad que se vislumbra en los cielos.

Fue este genial pensador, fundador de la Academia de Atenas, el primero que supo ver -o, al menos, el primero cuya obra nos ha llegado- hasta qué punto la visión del firmamento y del incesante ritmo de los astros es inseparable de la noción del paso del tiempo. Platón consideraba que allá arriba habitaba la perfección, y que todo lo que vivimos y sentimos en nuestro mundo –incluido el pasar de los años- es sólo un pobre y triste reflejo de aquella realidad superior. Lo que la Luna, el Sol y los planetas nos han enseñado con sus movimientos cíclicos es un modo de delimitar y comprender el tiempo, de hacerlo nuestro; de traer a la Tierra unos pedazos de eternidad sobre los que desplegar nuestras vidas. Según explica Platón en el Timeo, una de las obras maestras de la filosofía griega, el cielo y el tiempo surgieron en el mismo instante, ambos a imagen de la eternidad, y los astros fueron creados para que el hombre fuese capaz de medir numéricamente el tiempo.

Bien es cierto que, en el mundo académico actual, las geniales intuiciones de los sabios de la Antigüedad no se consideran, ni mucho menos, como verdades científicas, lo cual no quita para que tengan un inmenso valor cultural. Hoy sabemos que, si los pensadores de la antigua Grecia no llegaron más lejos, fue precisamente porque les faltó un elemento fundamental del método científico: corroborar sus ideas mediante la experiencia. Confiaron tanto en la capacidad de su mente para discernir sobre lo que ocurría a su alrededor, que se olvidaron de comprobar qué ideas eran realmente buenas y cuáles no eran sino pura fantasía. Aunque cabría preguntarse: ¿Por qué pensaban así? ¿Qué les llevó a desdeñar la validación experimental de las teorías? El filósofo de la ciencia Karl Popper, uno de los pensadores más importantes del siglo XX, intentó contestar a esa pregunta, inspirándose para ello en los estudios astronómicos de uno de los más admirados y enigmáticos filósofos griegos: Parménides.

El enigmático Parménides

Nacido hacia el 540 a. de C. en Elea, Parménides estudió muy posiblemente con los pitagóricos, pero los abandonó para seguir las enseñanzas de Jenófanes y crear su propia escuela. Sus ideas sobre el ser lo llevaron a sentar las bases de la lógica elemental, lo que le garantiza un lugar privilegiado en la historia de la Filosofía. Parménides pensaba que todo ser es eterno e inmutable, y aseguraba que este conocimiento le había sido revelado por una diosa en una especie de delirio iniciático.

Más que en ningún otro sitio, en la Grecia clásica la locura es fuente de sabiduría, y de este viaje maníaco y alucinatorio brotarán las semillas del pensamiento lógico más puro: el ser, es; el no ser, no es. A partir de esta tautología, de apariencia inofensiva y surgida de las mismas entrañas del mito, nace inevitablemente un nuevo mundo gobernado por límites, definiciones y fronteras. Ya no podremos volver a ser, a ver o a pensar al mismo tiempo una cosa y su contraria. Hemos sido separados de la naturaleza, y estamos solos. Únicamente el humano ha de obedecer a su propia lógica: nunca más seremos bestias, y jamás podremos ser dioses. La inspiradora de este terrible y grandioso salto al vacío, de acuerdo con la interpretación de Popper, no habría sido otra que la Luna. La misma Luna que constantemente crecía y decrecía sobre el cielo transparente de Elea, ante la atenta y rigurosa mirada de Parménides.

El filósofo de Elea realizó varios descubrimientos astronómicos de interés, entre ellos que la Luna no tiene luz propia, sino que refleja los rayos solares. Siguiendo una práctica que hoy resultaría insólita, pero no tanto en un tiempo en que aún predominaba la transmisión de la cultura por vía oral, Parménides redactó en forma de poema sus estudios de la naturaleza. Los siguientes versos dan cuenta del hallazgo:

               'Brillante en la noche con el regalo de su luz

               alrededor de la Tierra vaga,

               por siempre dejando que su mirada

               se vuelva hacia los rayos de Helios'.

Helios, naturalmente, es el Sol, y el de Parménides fue un descubrimiento astronómico de primerísima magnitud. Gracias a él pudo Anaxágoras, poco después, ofrecer una explicación científica de los eclipses. Fue el primer paso, además, para descubrir que los astros interactúan entre sí y que no todo gira en torno a la Tierra, que no somos el centro del universo. En 1992, en uno de sus últimos trabajos, Karl Popper escribió: "Desde el día en que leí estas líneas por primera vez, hace 74 ó 75 años, nunca he mirado a Selene sin darme cuenta de cómo su mirada realmente se gira hacia los rayos de Helios (aunque él a menudo está bajo el horizonte). Y recuerdo a Parménides con gratitud".

Los sentidos nos engañan

Hasta que Parménides enunció su teoría, se creía que la Luna era una llama de fuego que crecía y se apagaba alternativamente, o bien que el movimiento de planos celestiales (entendiendo la idea de plano como una realidad física y tangible) ocultaban y volvían a mostrar al astro con sus movimientos mecánicos. Pero el pensador de Elea se había dado cuenta de que es la propia luz del Sol, encargada de iluminar al disco lunar, la que determina que lo veamos de una forma u otra -o incluso que no lo veamos en absoluto-. La conclusión es clara, sobre todo para alguien que no conoce la naturaleza de la luz y tan solo ve cómo un objeto aparece y desaparece ante sus ojos: no podemos fiarnos de lo que vemos; los sentidos nos engañan.

Solo la razón, por tanto, serviría para analizar argumentos y teorías, de acuerdo con el filósofo y astrónomo de Elea. “Parménides fue el primer gran teórico, el primer creador de una teoría deductiva, uno de los más grandes pensadores de la historia. No sólo construyó el primer sistema deductivo, sino también el más ambicioso, más osado y más escalofriante que nunca se haya hecho”, afirma, a más de dos milenios vista, un maravillado Karl Popper.

Parménides fue, por eso mismo, el primer pensador en tomar partido por uno de los dos bandos que desde entonces han dividido a filósofos y científicos de toda índole. "La guerra aún continúa", recuerda Popper. "La guerra de la observación y la experimentación contra la teoría; de los creyentes en la percepción sensorial contra los pensadores: tanto en la ciencia como en el academicismo". No es esta la única guerra ni la más cruel, aunque sí la más longeva, que ha provocado la observación de los astros a lo largo de la historia.

Ángel Díaz | viernes 17/05/2013

jueves, 16 de mayo de 2013

Obtenidas mediante clonación células madre embrionarias de personas.


Un grupo de científicos estadounidenses ha conseguido por primera vez células madre embrionarias con el mismo ADN (clonadas) de un adulto. El trabajo es el primer éxito en humanos de la técnica que dio origen, por ejemplo, a la oveja Dolly, pero los autores insisten en que no se trata de obtener personas clonadas, sino en llegar a la fase de blastocisto del embrión (alrededor de los cinco o seis días de desarrollo) para extraer las células madre. Teóricamente, estas podrían luego diferenciarse en tejidos que el paciente necesitara para un autotrasplante, que, como tendrían el mismo material genético que el receptor, podría usarse sin riesgo de rechazo. El ensayo, dirigido por Shoukhrat Mitalipov, de la prestigiosa OHSU (Oregon Health & Science University), se publica en Cell.

Fuentes: Oregon Health & Science University y elaboración propia. / HEBER LONGAS / EL PAÍS

La técnica utilizada es la de transferencia nuclear:: se toma un óvulo de una donante, se le extrae el núcleo y se le inserta una célula adulta —también se ha ensayado con otras fetales, más adaptables— del posible receptor. Luego, el óvulo se activa, y empieza a dividirse en los primeros pasos del desarrollo embrionario. Al llegar a la fase de blastocisto (una especie de pelota de células), se destruye y se obtienen las células madre. Esto sucede porque al cambiar el material genético el óvulo deja de tener una sola cadena de ADN para tener dos, lo normal en las células. Esta es la situación que se da en la naturaleza cuando hay una fecundación (el padre aporta una copia del material genético y la madre otra), salvo que estas células tendrían las dos copias de un mismo individuo: son, por eso, una clonación.

El método ya se había ensayado con éxito en distintos animales —ovejas, cabras, vacas, perros, gatos, ratones, cerdos y macacos—, pero nunca había funcionado en personas. Fue el fraude que anunció para apuntarse el éxito el coreano Hwang Woo-suk en 2004, por ejemplo. Por eso, Anna Veiga, directora del banco de líneas celulares del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB), valora especialmente que se ha conseguido mejorar la técnica para que funcione en humanos.

Pero esta mejoría, con todo su impacto, no oculta que se acerca, al menos un paso, a un tema tabú (en España, por ejemplo, está expresamente prohibido por la ley de reproducción humana asistida): la clonación humana. Visto hasta aquí, el artículo es muy importante, y tanto a Veiga como a Jorge Cuadros, miembro de la junta directiva de la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (Asebir), les gustaría que el interés por el trabajo se quedara aquí. “Ya es bastante importante”, dice Cuadros. “Lo que nos interesa a los científicos serios es esta parte, su utilidad para la medicina regenerativa”. Pero ambos son conscientes, como también lo son los autores del artículo, de que se ha dado, al menos en teoría, un paso hacia la clonación humana. El propio Mitalipov lo alude —y lo intenta conjugar— en el resumen que ha hecho en una nota de prensa: “Nuestra investigación está directamente dirigida a conseguir células madre para usarlas en el futuro para combatir enfermedades. Aunque los avances en la técnica de transferencia nuclear conducen a menudo a la discusión pública sobre los aspectos éticos de la clonación humana, ese no es nuestro objetivo. Y tampoco creemos que nuestros hallazgos puedan ser utilizados por otros para avanzar en esa dirección”, ha dicho.

Cuadros, está en la misma línea de descartar ese siguiente paso, que un embrión así producido se implante en el útero de una mujer y llegue a desarrollarse. “Hay que pensar que la técnica que ha usado Mitalipov es la misma que había utilizado en primates no humanos en 2007, cuando consiguió, en un trabajo importantísimo, crear dos líneas celulares [cultivos de células madre que se perpetúan en laboratorio]”, explica. “Han pasado ni más ni menos que seis años hasta que lo ha conseguido repetir en humanos. Y, en ese tiempo, ha intentado clonar los macacos sin conseguirlo”, dice el biólogo. “Lo más que ha conseguido, aunque no lo ha publicado, es, tras implantar 67 embriones a 10 hembras, un embarazo, que acabó en aborto”, cuenta.

El especialista en reproducción cree, por tanto, que pensar en la clonación humana “sigue siendo una barbaridad y ciencia ficción”. “La transferencia nuclear es una técnica insegura e ineficaz. La hemos probado en animales, con tasas de éxito del 1%. Eso quiere decir que en el otro 99% ha habido abortos o crías que han muerto nada más nacer, y muchos de los pocos animales que se han conseguido tienen malformaciones o enfermedades graves. Que eso pase en animales nos da pena, pero en humanos sería inaceptable”, dice Cuadros. “En lo que va a ser útil es en la medicina regenerativa”, insiste.

Solo tras insistirle, el especialista admite que se ha dado “un paso” hacia la clonación reproductiva (usar la técnica para conseguir niños con el mismo ADN que un adulto concreto, y, por lo tanto, lo más parecidos, al menos físicamente, que se puede ser). “Pero es solo eso, un paso, y faltarían muchos por cubrir”.

El motivo está en que, hasta ahora, la técnica no es demasiado eficaz. “Que se haya llegado a la fase de blastocisto no implica que ese embrión vaya a seguir desarrollándose si se implanta en un útero de una mujer o que lo haga sin abortar o sin anomalías. Hay reparos éticos y técnicos para ello. Los primeros no han cambiado, y los segundos todavía pesan aún más”.

Yendo aún más allá, Cuadros no cree que “científicos serios” quieran nunca dar ese paso. “Cuando se clonó a la oveja Dolly, hace 15 años, yo enseñaba en la universidad que eso no era posible, que era demasiado complejo, y tuve que cambiar. Llevamos desde entonces hablando de clonar personas, pero hay una pregunta que me hice entonces y que nadie me ha contestado: ¿para qué hacerlo? Los científicos serios ni se lo plantean, porque es algo que no tiene ninguna utilidad. Si alguien quiere tener un hijo y no puede, hay otros métodos mucho más sencillos y con menos riesgos. Por eso lo importante de este trabajo, que ya he dicho que es un hito, es lo que ha conseguido”.

La complicación de usar la técnica de Dolly en personas ha sido hasta ahora insalvable, y por eso el estudio tiene el mérito de que la vence. Las mejoras abarcan casi todo el proceso, empezando por el proceso de estimulación para que la donante produzca más óvulos. “Cuestiona los protocolos actuales”, dice Veiga. En contra de lo que se pensaba, por ejemplo, el objetivo no es que haya muchos óvulos para utilizar, sino su calidad. En animales esta parte no se cuida tanto, ya que perder óvulos por el camino no es tan importante, pero los investigadores han llegado, en algunos casos, a tener éxitos del 50% (conseguir dos óvulos de una donante y que uno de ellos funcione y se desarrolle).

Pero la clave, según los autores, está en su capacidad para elegir el momento de insertar el nuevo material genético en el óvulo sin que este pierda su capacidad para dividirse. La división celular se denomina meiosis, y los investigadores han descubierto cuál de sus fases es la mejor y, sobre todo, cómo mantener la activación de los factores del citoplasma (el contenido interior de la célula) que están actuando en la división. Hay más mejoras, indica Veiga, como que la activación posterior se refuerza mediante electroporación (una pequeña descarga). Todo esto había sido ya probado en macacos rhesus.

El artículo —“impecable”, según Veiga— llega hasta el final del proceso: la obtención de cuatro líneas celulares diferenciadas, lo que demuestra que se consiguieron células madre. En este sentido, el de la medicina regenerativa, “el trabajo es un hito”, afirma Cuadros.

La investigadora catalana recalca que las células así obtenidas, al ser completamente equiparables a las embrionarias, evitan algunos de los problemas que se han visto en la otra fuente de células madre, las reprogramadas a partir de las adultas (las iPS, que en algunos trabajos han demostrado que mantenían algunas mutaciones adquiridas por las adultas que son su fuente, lo que podía ser peligroso). Por eso ella insiste en que el trabajo tendrá gran importancia a la hora de crear bancos para su uso futuro, similares a los que hay ahora de cordón umbilical. Porque, aunque los autores lo mencionen, la idea de hacer una medicina personalizada en la que cuando un paciente necesite tejido cardiaco o neuronas, por ejemplo, se le someta a todo el proceso para fabricar unas genéticamente idénticas a él, no le parece “contemplable”. “Aunque sea posible sería carísimo. Lo que se pueden tener son bancos con variedad de muestras que sean compatibles”, añade.

El logro es indudable, pero quizá quede oscurecido por la posibilidad de la clonación, mucho menos práctica pero más llamativa.

martes, 1 de enero de 2013

Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua.




El año 2013 ha sido declarado Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El objetivo del Año Internacional será dar a conocer el potencial que implicaría un aumento de la cooperación, así como difundir los desafíos que enfrenta la gestión del agua debido al aumento de la demanda de acceso, la asignación y los servicios de los recursos hídricos.


También será una oportunidad para aprovechar el impulso creado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río +20), y para apoyar la formulación de nuevos objetivos que contribuyan al desarrollo sostenible de los recursos hídricos. La UNESCO fue designada oficialmente para llevar los preparativos para el Año Internacional y el Día Mundial del Agua en 2013. Como todos los años el 22 de marzo del 2013 se celebrará el Día internacional del Agua, en esta ocasión también se dedicarán esfuerzos para la cooperación en esta temática.


Dentro de las preparaciones para el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua 2013 y del Día Mundial del Agua 2013, entre el 8 y 10 de Enero, la Conferencia Internacional Anual de Zaragoza de ONU-Agua 2012/2013 se centrará en cómo hacer la cooperación en materia de agua una realidad.



martes, 18 de diciembre de 2012

¿Qué "predijeron", realmente, los mayas?...



Tortuguero, Estela 6

El mundo no se acabará el 21 de diciembre de 2012. Al menos no porque los mayas lo hayan dicho. Al acercarse la fecha, varios estudiosos de esta cultura mesoamericana e incluso la NASA han desmentido las versiones apocalípticas sobre el fin de la vida tal y como la conocemos.

¿Qué fue lo que predijeron los mayas? En México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se ha encargado de difundir la explicación por la que la idea del fin del mundo se le atribuye a los mayas. Es el verdadero significado de las predicciones mayas.

Su origen está relacionado con la existencia de un trozo de piedra con inscripciones hallado en el sitio arqueológico del Tortuguero, en el estado mexicano de Tabasco. La estela 6, como es conocida, tiene escrita la fecha 13.0.0.0.0 4 Ajaw 3 Kank’in que corresponde al 21 de diciembre de 2012, pero no contiene ningún mensaje sobre el fin del mundo.

Según el INAH, la fecha corresponde al fin de una cuenta larga, un ciclo de 5.125 años conocido como 13 b’aak’tuunes, para dar paso a otro periodo. En Chichén Itzá, en el sur de México, existía la idea de que al concluir este tiempo el grupo debía mudarse a otro lugar.

Los mayas clasificaban distintos periodos de tiempo o ciclos y les daban distintos usos, principalmente político y religioso, incluso algunos de ellos estaban relacionados con los fenómenos astronómicos. Uno de los documentos más importantes relacionados con la fechas relevantes para los mayas es el Códice de Dresden, que está en Alemania.

A las especulaciones sobre el fin del mundo como una predicción maya se le han sumado, erróneamente, interpretaciones sobre el calendario azteca y la leyenda del Quinto Sol.

Los aztecas y los mayas son culturas distintas que desarrollaron en diferentes zonas geográficas de México y también en momentos dispares. Sus calendarios e interpretaciones no tienen una relación directa.

Los aztecas, por ejemplo, dejaron constancia sobre la finalización del Quinto Sol y el comienzo del Sexto Sol que ocurriría en 2080. Por su parte, la NASA ha negado que el 21 de diciembre de 2012 se vaya a desarrollar una alineación de los planetas. Ese día, como todos los años en esa fecha, ocurrirá el solsticio de invierno (el día de menor duración del año), que es la alineación del Sol con la Tierra desde los puntos más lejanos.

Los científicos estadounidenses han señalado que la alineación de varios planetas del sistema solar ya ha ocurrido en 1962, 1982 y 2000, sin mayores consecuencias. Incluso la NASA ha preparado un vídeo para emitir el día después....

Y esto será todo... A partir del día 22 vuelta a nuestros quehaceres cotidianos, a nuestras penas y alegrías, a nuestros afanes diarios, a encarar nuestra existencia con alegría, firmeza y coraje; que falta nos va a hacer...

martes, 20 de noviembre de 2012

Culturas indígenas en peligro.



La Tierra, que a menudo consideramos un planeta de rasgos culturales homogéneos, es bastante menos plana de lo que se desprende de la idea de la globalización como patrón común. En el planeta viven entre 300 y 370 millones de indígenas que, pese a la presión, agresividad y asimilación que sufren, mantienen culturas únicas y fuentes de sabiduría que no tienen nada que ver con las corrientes mayoritarias y, con frecuencia, agresivamente dominantes.

Central Higlands, Papua Nueva Guinea
Una pareja de nativos de Papua durante un momento de comunión espiritual de una ceremonia nupcial 

La exposición colectiva de fotografía No Strangers: ancient wisdom in a modern world (No forasteros: sabiduría antigua en el mundo moderno) quiere alertar sobre la posible extinción de la mitad de las 7.000 culturas indígenas del mundo y sobre la inminencia de esta tragedia. Los expertos calculan que en esta generación o la próxima, los humanos dejaremos que desaparezcan 3.500 cuerpos culturales complejos que incluyen idiomas, costumbres, creencias, filosofías, conocimientos profundos y ritos.

La muestra, innagurada el sábado pasado, 17 de noviembre, en el Annenberg Space for Photography de Los Ángeles (EE UU) y en cartel hasta el 24 de febrero de 2013, está coordinada por el muy conocido antropólogo, activista y fotógrafo canadiense Wade Davis. Entre los artistas que exponen en la exposición destacan algunos de los reporteros más conocidos por su trabajo sobre el terreno y en favor de los indígenas, entre ellos Timothy AllenChris Johns, Lynn Johnson, Steve McCurry, Randy Olson, Chris Rainier Hamid Sardar.

Según los organizadores, No Strangers pretende "explorar las formas en que las culturas expresan y comparten la idea de humanidad y navegan por el círculo de la vida". La muestra está basada, añaden, en una simple pregunta: "¿Qué significa ser un humano y estar vivo?" y en la certeza de que las posibles 7.000 respuestas distintas que pueden ser expresadas hoy, la mitad no serán escuchadas nunca más en muy poco tiempo, porque la mitad de las culturas indígenas estarán "tragicamente silenciadas" en breve.

Esta situación "pone en una situación de riesgo nuestro legado colectivo", al condenar a la extinción "un vasto archivo de conocimientos y experiencias". La exposición muestra ejemplos de las culturas indígenas porque "redescubrir su valor" resulta "un reto crucial" para la humanidad. Entre los temas que No Strangers saca a relucir están los orígenes comunes, las sabidurías ancestarles, la geografía como territorio sagrado, los peligros de la globalización, los cánones de belleza y el placer de la cultura.

Además de expresar el "riesgo para la herencia humana" de la pérdida de este enorme y antiguo caudal de conocimiento, los promotores hacen hincapié en la riquísima diversidad cultural de las minorías, no siempre conocida por los miembros de las culturas dominantes . En la exposición hay fotos de los budistas de Nepal, con acerbos de 2.500 años de antigüedad; los últimos nómadas de una selva tropical, en Borneo; las tribus etiopes que participan en un certamen de salto sobre toros como ritual de hermandad, y los indios Lakota de los EE UU y sus ceremonias de culto solar.

Sournuk, Mongolia
Un niño de la tribu Nuhalar duerme sobre un reno blanco mientras su madre ordeña

Según datos oficiales, los indígenas, presentes en unos 70 países, son el 5% de la población mundial —en Sudamérica, el 11%— y son las principales víctimas de la desigualdad: agrupan el 15% de los habitantes más pobres del planeta —en México, el 87% de los indígenas son muy pobres—. Pese a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007, la extinción de las comunidades es creciente porque son apartados de sus tierras y relocalizados. La presión cultural no es menor, sólo en Australia se han perdido 500 idiomas aborígenes desde que Europa llegó al continente.

lunes, 29 de octubre de 2012

Hallan en Doñana 20 piezas del Neolítico con 5.500 años de antigüedad.




Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han dirigido una investigación en la que se ha recuperado cerca de 20 piezas del Neolítico, con unos 5.500 años de antigüedad, entre las que destacan un hacha pulimentada y varios trozos de cerámica. El hallazgo se llevó a cabo en los alrededores de la Vera de Doñana, espacio situado dentro de la Reserva Biológica que custodia el CSIC en el Parque Nacional, y en la superficie sin necesidad de realizar ningún tipo de excavación.

El hallazgo, que ha sido presentado este lunes en la Reserva Biológica de Doñana, demostraría, según los investigadores, que hubo actividad humana en Doñana varios siglos antes de lo que se pensaba, y entre las piezas halladas se encuentran restos de cerámica con elementos decorativos y núcleos y otros trozos de herramientas elaboradas con sílex, tal y como ha informado el CSIC en una nota.

"Es la primera vez que se describe en este espacio natural la presencia de restos neolíticos, unas piezas que demuestran que la actividad humana en Doñana es mucho más antigua de lo que se pensaba", destaca el investigador del CSIC y director de la Estación Biológica de Doñana Juan José Negro, que forma parte del grupo de investigadores que ha realizado el hallazgo.

El hallazgo más significativo es un hacha pulimentada, encontrada en buen estado de conservación, mientras que los núcleos son una especie de cantos rodados de sílex que los antiguos pobladores golpeaban para obtener de ellos pequeñas láminas que usaban como cuchillas, a lo que ha añadido Negro que "varias de estas cuchillas insertadas en un trozo de madera o hueso podían convertirse, por ejemplo, en una sierra muy útil para múltiples tareas".


En estos momentos, el objetivo inmediato es solicitar las autorizaciones pertinentes para realizar un estudio geoarqueológico que incluya prospecciones sistemáticas en superficie.

Del mismo modo, ha destacado que las piezas no necesariamente pudieron haber pertenecido a individuos asentados en Doñana, sino que también podrían ser de miembros de asentamientos en el entorno de la Bahía de Cádiz, que se desplazaran a la zona para cazar, pescar y mariscar.

En el grupo de investigadores también se encontraba el paleontólogo y director del Museo de Gibraltar Clive Finlayson, el ex director del Museo Arqueológico del Puerto de Santa María, Francisco Giles, y el catedrático de Arqueología en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Madrid, Santiago Valiente Cánovas.

Investigadores de la Estación Biológica de Doñana del CSIC participan en Gibraltar Cave Project, iniciativa internacional que compara las similitudes del actual ecosistema de Doñana con el que se presentaba en Gibraltar en la época en la que los neandertales lo habitaron.

Por su parte, la directora general de Espacios Naturales y Participación Ciudadana de la Junta de Andalucía, Esperanza Perea, ha participado también en la presentación a los medios del hallazgo de herramientas prehistóricas elaboradas en el Neolítico.

(EuropaPress)

domingo, 30 de septiembre de 2012

Una mutación genética favoreció la expansión del 'Homo sapiens' en África.




Omega3 (derecha) y Omega6 (izquierda) las vías se ilustran junto con genes conocidos (en rectángulos centrales) y las fuentes dietéticas de los PUFAs (ácidos grasos poliinsaturados).
Tres equipos científicos estadounidenses que han analizado patrones de variación genética en diferentes poblaciones han dado con una mutación, que debió producirse hace más de 85.000 años, y que permitiría a los Homo sapiens del centro de África migrar por todo el continente. La mutación está en un grupo de genes del cromosoma 11 implicados en al conversión de ácidos grasos poliinsaturados de origen vegetal en ácidos poliinsaturados necesarios para aumentar el tamaño del cerebro, su complejidad y sus funciones, según explican los investigadores, que logran así asociar la base genética con la llamada gran expansión africana del Homo sapiens.

Diversas investigaciones genéticas y arqueológicas apuntan hacia el origen del H.sapiens hace unos 180.000 años, pero permanecerían confinados unos 100.000 años en una zona con abundantes lagos en el centro de África, según explican los investigadores del Centro Médico Wake Forest Baptist que forman uno de los tres equipos de la investigación, presentada en la revista Plos One y liderada por Joshua M. Akey (Universidad de Washington). Su hipótesis es que este confinamiento territorial se debió, al menos en parte, a que los humanos primitivos necesitaban, para alimentar sus funciones cerebrales, un ácido graso específico (DHA) que contienen los peces. Y en la región centroafricana habría agua y, por tanto, fuentes de alimentos con DHA.

Ha habido un considerable debate acerca de cómo los humanos primitivos lograban obtener el suficiente DHA necesario para mantener su tamaño cerebral y su complejidad”, comenta Floyd Chilton, uno de los autores de la investigación, en un comunicado de Wake Forest. “Es sorprendente que hayamos descubierto la región de la variación genética que debió surgir aproximadamente al tiempo que aquellos hombres primitivos salieron de esa región africana central en lo que se ha llamado la gran expansión”, añade.

Con la variación genética los humanos podían alejarse de las zonas con agua y los productos alimenticios necesarios que en ella obtendrían. Y a partir de ese momento, según muestran los resultados expuestos en Plos One, se produjo una intensa presión selectiva en la población y rápidamente se difundió la mutación por todo el continente africano.

La capacidad de conversión de ácidos grasos de origen vegetal en alimento del cerebro significaría que los primeros humanos ya no dependían de una única fuente, el pescado, y eso era importante porque cuando aparece esta mutación aún no existía la caza y pesca organizada que pudiera mejorar el suministro de esos ácidos grasos, recuerda Akey.

Los investigadores han analizado los genomas de poco más de mil individuos de 15 poblaciones humanas diferentes que formaban parte del proyecto Genoma Humano más otros tantos de 52 poblaciones de la base de datos Diversidad del Genoma Humano. Los científicos de Wake Forest se han ocupado de los estudios de bioquímica de los ácidos grasos, los de la Universidad de Washington han hecho la genética de poblaciones y otro equipo, de la Universidad John Hopkins, se ha ocupado de la genética estadística.
                 

sábado, 22 de septiembre de 2012

Los bosquimanos, el pueblo más antiguo...



El genoma de 220 personas de 11 poblaciones subsaharianas —el mayor estudio africano hasta la fecha— confirma que los Bosquimanos o San descienden en línea directa de los primeros humanos modernos, que evolucionaron en el sur de África hace más de 100.000 años. El trabajo identifica los seis genes clave del desarrollo del cráneo y el cerebro que fueron objeto de selección darwiniana en aquella época, y que probablemente crearon la anatomía humana moderna en un plazo relativamente breve. Otros fenómenos genéticos posteriores subyacen a las adaptaciones de una población u otra al entorno, y afectan a la potencia muscular, la protección contra la radiación ultravioleta -el color de la piel- y la respuesta inmunológica contra nuevas infecciones.

Fotografía de Alfonso Navarro Táppero en Minube.com

El trabajo es producto de una colaboración entre biólogos evolutivos, antropólogos, neurocientíficos y genetistas médicos coordinados por Himla Soodyall, de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, y Mattias Jakobsson, de la de Uppsala, Suecia. Los resultados fueron publicados en la edición electrónica de la revista Science.

La reconstrucción de la historia genética se hace comparando los genomas de las poblaciones: cuando dos poblaciones se han separado hace poco, sus genomas se parecen mucho, es decir, muestran una escasa divergencia. A mayor divergencia, mayor antigüedad de la separación entre ambas. A partir de este mecanismo, los científicos han descubierto que la mayor divergencia de todas es la que se da entre los bosquimanos san y cualquier otra población del planeta.

El trabajo identifica los seis genes clave que fueron objeto de selección darwiniana en aquella época y que probablemente crearon la anatomía humana moderna en un plazo relativamente breve. Estos incluyen genes relacionados con el desarrollo esquelético, como el crecimiento del cartílago y los huesos, o el sistema inmune o las funciones neurológicas.

Los bosquimanos hablan lenguajes clic, en los que las consonantes suenan como el chasquido que todos hacemos para indicar fastidio o como el sonido de un beso.

Estas poblaciones han padecido, en los últimos siglos, un proceso de extinción sostenida. El grupo más abundante en la actualidad son los hablantes de khoisán del sur de África, que cuenta con unos 250.000 hablantes.

jueves, 9 de agosto de 2012

El Homo erectus no estaba solo...

Para un ojo no habituado se trata sólo de unos fragmentos petrificados de personas. Pero estos restos de homínidos fueron enterrados hace casi dos millones de años en lo que hoy es el lago Turkana, en el norte de Kenia. Y para la prestigiosa paleontóloga Meave Leakey, estos tres fósiles (de un cráneo y dos mandíbulas) suponen todo un hallazgo, pues ofrecen nuevos detalles sobre la evolución de la especie humana desde hace 1,78 millones de años hasta 1,96 millones de años en el este de África. Los detalles de este nuevo estudio se publican esta semana en la revista 'Nature'.

Combinación del cráneo 'KNM-ER 1470', (hallado en 1972), y la nueva mandíbula, de la misma especie.
F. Spoor

"Nuestra investigación demuestra que hubo varios tipos de homínidos similares, pero nosotros somos los únicos que hemos sobrevivido", explica Meave Leakey, de 70 años.

El equipo que lidera desenterró entre 2007 y 2009 una cara y dos mandíbulas inferiores, una completa y otra parcial, al este del Lago Turkana. En 1972, los investigadores del Proyecto Koobi Fora Research (KFRP), encabezado por Meave Leakey y su hija, Louise, descubrieron el fósil de un cráneo, que fue bautizado como KNM-ER 1470 y que perteneció a un espécimen con un cerebro grande y cara alargada.

El enigmático fósil propició el debate entre paleontólogos sobre cuántas especies diferentes del género 'Homo' convivieron con el 'Homo erectus' durante el Pleistoceno. Algunos científicos atribuyeron la rara morfología de este individuo a diferencias sexuales o a una serie de variaciones naturales dentro de la misma especie, mientras que otros investigadores consideraron que se trataba de una especie distinta, conocida como 'Homo rudolfensis'.

Durante estas cuatro décadas el debate ha seguido abierto. Por un lado, debido a que el fósil de este cráneo no conservaba ni los dientes ni la mandíbula. Por otro, porque no se había encontrado ningún otro fósil similar.

Por otro lado, hace medio siglo se encontraron restos de otra especie que fue bautizada como 'Homo habilis', que podría haber convivido con el 'Homo erectus'. Esta nueva investigación sugiere que 'H. rudolfensis' también vivía en aquella época y deja abierta la posibilidad de que otras especies de homínidos hubieran convivido.

África, la cuna de la humanidad

El hallazgo de estos nuevos tres fósiles, que los científicos creen que pertenecieron a individuos diferentes de la misma especie (la misma del cráneo KNM-ER 1470 encontrado en 1972), ha ofrecido nuevas respuestas y según sugiere esta investigación, muestra que al menos tres especies distintas del género 'Homo' coexistieron en África hace dos millones de años. Los tres fósiles fueron encontrados en un radio de 10 kilómetros.

"Las personas se consideran algo especial y tal vez por ello nos comportamos tan mal. Destruimos océanos, el aire que respiramos y nuestras fuentes de alimentos", advirtió Leakey, quien junto a su marido, Richard, y su hija Louise intenta desde hace años descifrar los secretos de la evolución de la especie humana y con ello comprender mejor el presente.

Desde hace tiempo, los científicos saben que la cuna de la humanidad está en África, pero con las últimas investigaciones sobre los fósiles los expertos pueden explicar mejor por qué el 'Homo erectus', antecesor del hombre moderno, triunfó y evolucionó hasta el 'Homo sapiens' (hace unos 200.000 años), mientras que los otros dos tipos de homínidos se extinguieron.

El tamaño del cerebro

"Yo creo que lo que realmente fue determinante [para sobrevivir] fue el mayor tamaño del cerebro", dijo Leakey. "El 'Homo erectus' era más inteligente y probablemente podía fabricar mejores herramientas y conseguir alimentos más fácilmente que otras especies".

Pero antes de llegar a ese punto, los diferentes tipos de homínidos compartían un mismo espacio en el este de África, al igual que hoy conviven gorilas y chimpancés en algunas regiones. De ese mismo modo pudieron coexistir estos humanos primitivos sin exterminarse unos a otros.

Por primera vez existe una clara imagen de cómo podrían haber sido otras especies humanas, dijo Fred Spoor, científico del Instituto Max Planck, en Leipzig (Alemania), que también ha participado en el proyecto. Su distintivo más característico, dijo, era su cara larga y plana, agregó.

Leakey y su proyecto de investigación Koobi Fora han aportado otra pieza al puzle de la evolución humana, aunque en su trabajo evitan atribuir los fósiles a una especie en concreto y se limitan a afirmar que dos especies del género 'Homo' convivieron con el 'Homo erectus', nuestro antepasado directo.

martes, 19 de junio de 2012

Nueva campaña de excavaciones en Atapuerca.




EFE. 18.06.2012 - 20.18h

La campaña de excavaciones en la Sierra de Atapuerca, en Burgos, ha comenzado este lunes con las perspectivas de lograr "muy buenos" resultados, ya que "en su conjunto y en cada uno de los yacimientos, son los más importantes de la historia para su época correspondiente".

Así lo ha expuesto este lunes uno de los codirectores del equipo de investigación de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, quien ha sostenido que la discusión está "en la posición que ocupan las diferentes especies" en la evolución humana.

En el corazón de los yacimientos burgaleses, donde los tres codirectores han recibido a los medios de comunicación en el arranque de una nueva campaña de excavaciones, Arsuaga ha insistido en que el debate está en "en el último millón de años en Europa y eso está vinculado al Homo antecessor, más que a los fósiles de la Sima, que desde el primer momento se supo que corresponden a una línea evolutiva que corresponde a los neandertales".

Se ha referido así al artículo del profesor inglés, Chris Stringer, para quien los restos de la sima burgalesa no tienen 600.000 años de antigüedad, sino 400.000, y, además, no se pueden atribuir al Homo heidelbergensis, que considera una especie previa a la hallada en Atapuerca, cuyos métodos de datación también parece cuestionar.

"Si hubiéramos encargado esta controversia, no lo habríamos hecho mejor", ha destacado Arsuaga, quien ha calificado el yacimiento de la Sima de los Huesos como "una colección única de fósiles humanos que permite estudiar una especie desaparecida" y ha sostenido que se trata de "un jamón del que todo el mundo quiere sacar lonchas".

El científico ha anunciado que "la Sima de los Huesos y alrededores será noticia en otoño o invierno en alguna revista de primera línea", ya que han acumulado "mucha información en los últimos años con todo lo que se ha ido recuperando", donde "se notará un gran avance".


Por su parte, el codirector de los yacimientos José María Bermúdez de Castro ha avanzado que "como todos los años aparecerán muchos fósiles, miles, y encontraremos mucha información", y ha añadido que la previsión es "muy buena" porque los yacimientos "dan resultados espectaculares cada cierto tiempo".

Bermúdez ha sostenido que las expectativas al comienzo de cada campaña son siempre las mejores, ya que en 1992 aparecieron los restos de Homo Antecessor y en 1999, el fósil más antiguo de Europa.

Según sus palabras, en la Sima del Elefante "hay que ampliar la excavación y esperar a que salgan más restos" y "puede suceder que el resto del cráneo de la mandíbula hallada de hace 1,3 millones de años pueda estar con 20 metros de sedimentos y los restos no se encuentren hasta dentro de cien años".

Ahora mismo, el equipo trabaja en el momento de la época del primer europeo, es decir, en torno a un millón de años y el objetivo es ampliar la excavación, ya que cuando se construyó el puente apareció parte de la roca que forma parte de la pared de la cueva, "hay que seguir avanzando", ha anotado Bermúdez.
 
El otro codirector, Eudald Carbonell, ha planteado que "cada vez que se hace una reestructuración está pensada para obtener más eficiencia en los registros". En Gran Dolina, donde aparecieron los fósiles de Homo antecessor, se podría encontrar un uso de la cueva mucho más antiguo porque fósiles de animales y herramientas ya se han podido conocer, y "un fósil humano en esos niveles sería una gran noticia", ha reflexionado Carbonell.

domingo, 13 de mayo de 2012

Descubren en Turquía evidencias de un idioma desconocido de hace 2.800 años.

EFE. 11.05.2012 - 18.45h

Lishpisibe, Bisinume, Sasime. Son algunos de los exóticos nombres de mujer hallados en una tablilla de arcilla grabada durante el Imperio Asirio, hace 2.800 años, y que han permitido descubrir una lengua desconocida hasta la fecha.

"Sabemos que son nombres de mujeres porque a cada uno le antecede el símbolo asirio cuneiforme de 'nombre femenino'", explicó John MacGinnis, miembro del equipo de arqueólogos responsable del hallazgo y que ha publicado el resultado de sus investigaciones en el último número del Journal of Near Eastern Studies.

MacGinnis, profesor de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), relató en conversación telefónica que la tablilla, excavada en el yacimiento de Ziyaret Tepe, en el sureste de Turquía, fue descubierta en 2009 y presenta una inscripción en el cuneiforme asirio habitual en el imperio.

Pero su contenido es una sorpresa: la lista abarca 60 nombres relacionados con el registro del palacio de Tushan, residencia de un gobernador del Imperio Asirio en el siglo VIII a.C., y 45 de ellas tienen un origen distinto a cualquier lengua registrada por los arqueólogos.

Por la morfología de los nombres es obvio, añadió, que no corresponden al asirio ni al arameo ni a ningún otro lenguaje hablado en el Imperio Asirio del que se tenga constancia.

MacGinnis indicó que la lista se refiere a un grupo de mujeres oriundas de una región alejada y trasladadas al imperio, posiblemente a la fuerza, como era frecuente en aquella época.

"Podrían proceder de los Montes Zagros en Irán", aventuró el profesor, ya que en otros documentos asirios hay una mención a un idioma llamado "mejranio", que se habría hablado en aquella zona, entonces bajo dominio asirio, pero del que no se sabe nada más.

"Los nombres se leen como Lishpisibe, Bisinume, Sasime, Anamkuri, Alaqitapi, Rigahe...", explicó MacGinnis, quien reconoce que no tiene claves sobre el tronco lingüístico al que podrían pertenecer.

"He consultado a un experto y estamos seguros de que no es una lengua irania (rama a la que pertenece el kurdo, hablado hoy en la zona)", aclaró.

Sería posible, especuló, que esté relacionada con alguna de las diversas lenguas que se hablan hoy en el Cáucaso y forman parte de tres troncos lingüísticos completamente aislados de cualquier otro idioma.

"Ahora empieza el trabajo para los lingüistas modernos que conocen los idiomas caucásicos y que tal vez puedan hallar alguna relación", retó el experto.

Una tablilla única

Si bien hay tablillas en asirio procedentes de la antigua ciudad excavada en el yacimiento, la descubierta en 2009 es la única encontrada hasta ahora en el palacio, aunque MacGinnis cree que el edificio puedo albergar otras piezas.

Lo que no sabe es si podrá hallarlas: parte del yacimiento quedará sumergido cuando se complete la presa de Ilisu en el río Tigris, un proyecto hidráulico que lleva años en construcción y que inundará una vasta parte del valle fluvial.

"Estamos trabajando a contrarreloj porque sólo nos quedan dos temporadas: el Gobierno turco nos ha confirmado que podemos seguir trabajando este año y el que viene, pero después ya no renovarán el permiso", lamentó el profesor.

La construcción de la presa, que inundará también el famoso pueblo histórico de Hasankeyf y otros yacimientos, se ha retrasado en parte debido a las protestas internacionales, pero MacGinnis cree que el Gobierno turco está decidido a completarla pronto, por lo que quiere poner fin a los trabajos arqueológicos en la zona.

La tablilla se conserva en el museo de Diyarbakir, capital de la provincia turca a la que pertenece Ziyaret Tepe.



Imagen cedida por la Universidad de Cambridge de la tablilla de arcilla grabada durante el imperio Asirio, que ha permitido descubrir una lengua desconocida hasta la fecha. (EFE).

domingo, 22 de abril de 2012

Día de la Tierra.





El Día de la Tierra es un día celebrado en muchos países el 22 de abril. Su promotor, el senador estadounidense Gaylord Nelson, instauró este día para crear una conciencia común a los problemas de la superpoblación, la producción de contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger la Tierra.

Earth Day Network fue fundada bajo la premisa de que toda la humanidad, más allá de su raza, género, ingresos o nacionalidad, tiene un derecho moral a un ambiente sano y sustentable. Su misión es ampliar y diversificar el movimiento ambiental mundial y movilizarlo como vehículo más eficiente para promover la sustentabilidad. Earth Day Network tiene alcance global, con una red de más de 17.000 socios y organizaciones en 174 países.



viernes, 13 de mayo de 2011

¿Se refugiaron los neandertales en las regiones polares?



En los Urales polares, en la parte occidental de la cordillera, se han descubierto varios centenares de herramientas de piedra de la factura asociada normalmente a los neandertales, pero relativamente recientes: entre 31.000 y 34.000 años de antigüedad, según las dataciones realizadas. El hallazgo apunta hacia una importante novedad de la historia relativamente reciente del Homo sapiens en Europa: tal vez los neandertales, antes de su definitiva extinción, se refugiaron no sólo en el Sur del continente, sino que también pudieron retirarse hacia el Norte, hacia el círculo polar. Estas herramientas halladas en el yacimiento de Byzovaya están asociadas al procesado de mamuts cazados. Las altas latitudes, y esa región de los Urales en concreto, pudieron ser, "el último refugio septentrional de los neadertales", concluyen Ludovid Slimak y sus colegas en la revista Science.

Como no han aparecido en Byzovaya fósiles humanos junto a las herramientas de piedra, es difícil adjudicar con seguridad la autoría, porque pudieron ser los neandertales mismos, pero también pudo ser la especie humana actual la que las realizó aplicando el estilo normalmente asociado a los primeros.

"Durante más de 150.000 años, los neandertales tuvieron los exuberantes bosques europeos para ellos solos, hasta que, a partir de hace unos 40.000 años, los humanos modernos [nuestra especie actual] barrieron desde África y Oriente Próximo, extendiéndose rápidamente de Este a Oeste", resume Michael Balter en Science, en un comentario sobre el hallazgo. "Muy pronto, según las evidencias arqueológicas, los neandertales fueron replegándose hacia refugios en el sur de Europa, como España y Portugal, hasta que se extinguieron". En Zafarraya (Málaga) se han encontrado fósiles de neandertal de hace entre 30.000 y 27.000 años, considerados de los más recientes de esa especie desaparecida de Homo sapiens.

Puede que también se retiraran hacia el Norte. Desde luego los neandertales, con su constitución robusta, estaban bien preparados para sobrevivir en los rigores polares (Byzovaya está a 65 grados de latitud Norte). Slimak (Universidad de Toulouse y CNRS, Francia) y el resto de su equipo, tras descubrir y analizar 313 herramientas de piedra y unos 4.000 huesos (la mayoría de mamut) concluyen que son de estilo musteriense, siempre asociado a los neandertales. Pero Balter presenta también opiniones de otros especialistas recordando que hay pruebas arqueológicas de que la especie humana actual, la que sustituyó a los neandertales en Europa, también fabricaba herramientas de tipo musteriense y que, por tanto, las piezas del norte de los Urales podían ser de humanos modernos que siguieron fabricando piezas de piedra al estilo antiguo con tecnología de los neandertales.

Slimak contraataca argumentando que en Byzovaya no aparecen un tipo específico de herramientas de piedra, como delgadas hojas de corte, que normalmente se asocian al Homo sapiens moderno, por lo que se inclina por la autoría neandertal, aunque está de acuerdo en que la controversia sólo podrá ser zanjada si se descubrieran fósiles humanos en el yacimiento que indicasen quién fabricó aquellas piezas de piedra.

Que los neandertales desaparecieron y que ocuparon su territorio europeo nuestros antepasados es un hecho generalmente aceptado entre los paleontólogos, aunque hubo algo de cruce genético, según han demostrado los estudios comparativos con el genoma del neandertal. Lo que sigue siendo un misterio es la causa o las causas de esa sustitución tan rápida en la escala de tiempo de la ha historia de los homínidos.

miércoles, 21 de abril de 2010

Los neandertales se extinguieron mucho antes de lo pensado.




La datación directa de un fósil de un niño sugiere que los neandertales probablemente se extinguieron antes de lo pensado. Los investigadores han datado el fósil descubierto en una importante cueva del Cáucaso septentrional ruso, y han encontrado que es 10.000 años más viejo de lo que investigaciones anteriores habían sugerido.

Esta nueva evidencia pone en duda la teoría de que los neandertales y los humanos modernos interactuaron durante miles de años. En cambio, los investigadores creen que cualquier co-existencia entre los neandertales y los humanos modernos es probable que haya sido mucho más limitada, tal vez de solo unos pocos cientos de años. Incluso podría decirse que en algunas zonas los neandertales se extinguieron antes que los humanos anatómicamente modernos salieran de África.

La investigación, dirigida por la Universidad de Oxford y la University College Cork, en colaboración con el Laboratorio de Prehistoria de San Petersburgo, se centró en la cueva Mezmaiskaya, donde el equipo dató directamente el fósil de un bebé de finales de la era de los Neanderthal en una capa correspondiente al Paleolítico Medio, asi como una serie de huesos de animales asociados.

Encontraron que el fósil tenía 39.700 años de edad, lo que implica que los neandertales no sobrevivieron en el sitio de la cueva más allá de este tiempo.

Una co-existencia dudosa
Este hallazgo cuestiona las afirmaciones anteriores de que los neandertales sobrevivieron hasta hace 30.000 años en el Cáucaso norte, lo que significa que los neandertales y los humanos modernos no fueron propensos a experimentar un período significativo de co-existencia.

La nueva evidencia arroja nueva luz sobre cuándo los neandertales se extinguieron y por qué. El equipo de investigación cree que los neandertales se extinguieron cuando los seres humanos modernos llegaron o ya se habían extinguido antes de esa fecha, posiblemente a causa del cambio climático, la disminución de los recursos, o de otros escenarios.

La investigación sugiere que si queremos tener cronología exacta de los datos debe ser revisada, mejorada y corregida para posibles asociaciones entre la extinción neandertal, dispersiones de los primeros humanos modernos y los fenómenos climáticos.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Los humanos primitivos comían cereales procesados hace 100.000 años en África,,,



Unos restos de sorgo hallados en Mozambique son la prueba más antigua del consumo de granos por parte del 'Homo sapiens'...



El consumo de cereales salvajes por parte de los humanos primitivos es mucho más antiguo de los que se creía, a la vista de unos restos de sorgo descubiertos en un yacimiento arqueológico de Mozambique y datados en 100.000 años, un tiempo en el que hasta ahora se pensaba que el Homo Sapiens sería más bien recolector de frutos secos y frutas.



El arqueólogo Julio Mercader (Universidad de Calgary, Canadá) ha encontrado abundantes residuos de grano en unos instrumentos de piedra que estaban en la cueva de Ngalue y explica en la revista Science que debe ser harina de sorgo salvaje, lo que implica que aquellos humanos habían incorporado estos productos a la dieta. Es la prueba directa más antigua del consumo humano de cereales preagrícolas en el mundo, afirma el investigador.



"Este hallazgo ensancha el marco temporal del uso de semillas de gramíneas por parte de nuestra especie y es una prueba de una dieta variada y sofisticada mucho antes de lo que pensábamos", afirma Mercader. "Fue durante la Edad de Piedra, en una época en que se creía que la recolección de granos salvajes sería una actividad irrelevante, marginal en comparación con las raíces, los frutos secos y las frutas". Según el investigador, las evidencias halladas ahora Mozambique son equiparables a las pruebas de consumo de cereales por parte de los cazadores recolectores en muchas partes del mundo hace unos 12.000 años, solo que en este caso se trata de restos de 90.000 años más.



En la profundidad de la cueva, Mercader ha hallado docenas de instrumentos de piedra, huesos de animales y restos de plantas, lo que apunta hacia prácticas de alimentación en el lugar por parte de aquellos humanos primitivos, explica la Universidad de Calgary en un comunicado. La presencia de harina y de herramientas para moler indica que se llevaba el sorgo a la cueva para ser procesado.



"Se considera que el consumo de harina representa un paso crítico en la evolución humana por lo que supone de mejora de la calidad de la alimentación en la savana y en la selva africana, donde evolucionaron los humanos modernos", explica Mercader. Su hallazgo "puede ser unos los ejemplos más tempranos de esta transformación de la dieta". Es la complejidad técnica y la manipulación culinaria que los cereales exigen para su ingestión lo que hace que su uso sea un paso crítico en la historia de la humanidad.



viernes, 13 de febrero de 2009

Cromañones y neandertales no se cruzaron....


13 FEB 09 Notable avance científico
Descifraron el mapa genético del neandertal
Evolutivamente es el "primo" más cercano del hombre moderno.
La Nación
Nora Bär







A partir de tres pequeñas astillas de huesos fósiles que no pesaban más de medio gramo, científicos norteamericanos y alemanes anunciaron ayer que descifraron una parte importante del genoma del "primo" más cercano, evolutivamente hablando, del ser humano moderno: el hombre de Neandertal. Se trata de un homínido de gran capacidad craneal, que habría desarrollado algún tipo de habilidad para la comunicación y que vivió en Europa y parte de Asia hasta hace alrededor de 30.000 años, antes de extinguirse en forma misteriosa.


El logro, que exigió complejos avances tecnológicos para analizar el ADN de los restos fosilizados y evitar que se contaminara con el de humanos actuales, se dio a conocer mediante una teleconferencia que abrió la Reunión Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, un encuentro que, como todos los años, congrega a miles de científicos, profesores de ciencia y público, además de casi 800 periodistas llegados hasta aquí desde todo el planeta. Los autores del trabajo son científicos del Instituto Max Planck para la Biología Evolutiva, en Leipzig, Alemania, y de la Corporación 454 de Ciencias de la Vida, en los Estados Unidos. Ellos descifraron alrededor de 3000 millones de "letras" del código genético de estos homínidos; más exactamente, el 63% del genoma de un neandertal de sexo masculino hallado en la cueva de Vindija, Croacia, y varios millones de "letras" más de otros individuos. Planean completar la tarea y publicar sus resultados hacia fines de este año.

"Esta será la primera vez que habremos reconstruido el genoma entero de un organismo extinguido", dijo Svante Pääbo, pionero en el estudio de ADN ancestral que dirigió la investigación.

Tal vez ese conocimiento permitirá contestar una pregunta que inevitablemente nos inquieta: cuáles fueron los cambios evolutivos cruciales que permitieron el surgimiento del Homo sapiens. "Ayudará a demostrar cuáles fueron las diferencias entre ellos y nosotros que nos permitieron desarrollar la tecnología y colonizar el planeta", dijo Pääbo, quien en 1997 demostró que los neandertales eran "primos" y no antepasados de los humanos modernos. Pero además arrojará nueva luz sobre la precisa ubicación de los neandertales en el árbol genealógico de los humanos, un problema que paleontólogos y antropólogos están tratando de resolver desde que, en 1856, tres años antes de que Darwin publicara El origen de las especies, se dio a conocer el hallazgo de restos fósiles de esta especie cerca de Düsseldorf, en Alemania.

Aunque según otros estudios el genoma de los neandertales, que parecen haber coexistido con los humanos durante miles de años, coincide con el del Homo sapiens en más del 99%, para los científicos no habría habido mucha confraternización entre ellos.

"No hay evidencias de intercambio sexual", dijo Pääbo. Las nuevas secuencias genéticas revelan que los neandertales carecían de la capacidad de digerir la leche en la adultez, un rasgo que se difundió entre los europeos y los africanos en los últimos 10.000 años; de una versión del gen que interviene en el desarrollo cerebral -el microcephalin-1-, y de otro vinculado con el envejecimiento cerebral y el Alzheimer, llamado Tau. Para avanzar en esta línea, ya se están planteando estudios comparativos con genes vinculados con el habla y el envejecimiento cerebral en los seres humanos.

Los especialistas no esperan encontrar datos que ayuden a resolver el misterio de la extinción de estos homínidos. "No creo que se hayan extinguido por algo que pueda verse en su genoma -dijo Pääbo-. Debe de haber sido a causa de algo en su medio ambiente o por su interacción con los humanos modernos."

Finalmente, el paleontólogo croata desalentó las expectativas de quienes llegaron a imaginar que, con el mapa genético completo de los neandertales en la mano, sería posible revivir a uno de estos "primos" extinguidos: "Aunque quisiéramos, sería técnicamente imposible -dijo-. No creo que llegue a verlo en el transcurso de mi vida".


No hubo cruce con el neandertal
Los expertos descartan que haya rastro genético humano en la especie "hermana".
EL PAÍS - Madrid








A pesar de compartir el 99,5% del genoma, neandertales y humanos modernos son lo suficientemente distintos genéticamente como para afirmar que, si hubo casos de cruce entre ellos, fueron irrelevantes para el futuro de la especie humana. En la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), que comenzó ayer en Chicago, se presentaron los avances en la secuenciación completa del neandertal, la especie que convivió en Europa durante miles de años con el humano moderno y se extinguió en España hace unos 26.000 años.

Svante Pääbo, director del proyecto, señaló que, completado ya el 60% del genoma, se puede descartar el cruce entre neandertales y humanos, sus parientes más cercanos. "Si contribuyeron algo a la variabilidad genética humana actual fue algo muy, muy pequeño", comentó Pääbo.

En el análisis del genoma, los investigadores han utilizado sobre todo fósiles procedentes de la cueva de Vindija, en Croacia, aunque también se han tenido en cuenta muestras de El Sidrón, en Asturias. Se han analizado con especial atención algunos genes relacionados con el habla y con la actividad cerebral. Las dos especies, neandertales y humanos modernos, tienen el mismo gen Foxp2, relacionado con el habla y el lenguaje, que es distinto en el chimpancé. "No hay razón para pensar que los neandertales no pudieran hablar como nosotros", dijo Päabo, "pero hay muchos otros genes del habla y el lenguaje y falta investigación". Sin embargo, otro gen, relacionado con el desarrollo cerebral, ha resultado ser en el neandertal una variante que también se encuentra en África ahora pero no en Europa.

Pääbo y sus colegas del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig (Alemania) y la empresa 454 Life Science Corp, del grupo Roche, han secuenciado más de 1.000 millones de pares de bases químicas de ADN. La secuencia del genoma del neandertal clarificará las relaciones evolutivas entre los humanos modernos y los neandertales, y también ayudará en la identificación de los cambios genéticos que permitieron a los humanos modernos empezar a salir de África y distribuirse alrededor del mundo hace aproximadamente 100.000 años. "Siempre fue un sueño conocer el ADN de nuestros parientes evolutivos más cercanos. Ahora sabremos lo que nos hace humanos", aseguró Pääbo.

Sin embargo, los investigadores no creen que puedan descubrir la causa de la extinción de los neandertales, porque no estaría relacionada con la genética sino con el medio ambiente o su relación con los humanos modernos. Y tampoco creen que se pueda resucitar un neandertal clonando su ADN. "Hablamos de un mamífero muy complejo", concluyó Pääbo.