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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Usted está aquí.- Nuevo mapa dinámico del vecindario de la Vía Láctea.




Las galaxias, como la Vía Láctea a la que pertenece el sol y otros 300.000 millones de estrellas, no están repartidas en el universo al azar. Forman grupos, cúmulos y supercúmulos que están interconectados en una red de filamentos de gran concentración de materia, junto a enormes espacios casi vacíos. Uno de esos supercúmulos es nuestro vecindario cósmico (con unas 100.000 galaxias) del que cuatro astrónomos han logrado ahora no solo trazar sus límites, su frontera, sino también cartografiarlas galaxias en movimiento. Han bautizado el supercúmulo Laniakea, que en hawaiano significa cielo (lani) inmenso (akea), y la Vía Láctea está en las afueras.



Los supercúmulos son difíciles de definir, especialmente desde dentro, recalca la revista Nature que publica esta semana el nuevo mapa dedicándole la portada. Es como intentar describir con detalle el edificio en que uno vive sin poder salir a la calle para observarlo y medirlo.

Brent Tully, astrónomo de la Universidad de Hawai y tres colegas de Francia e Israel, han hecho el nuevo mapa partiendo de los datos del catálogo de galaxias Cosmicflow-2 y, basándose en las velocidades de las galaxias, logran determinar la extensión, estructura y dinámica de nuestro supercúmulo. Los desplazamientos de las galaxias están determinados por el efecto de la gravedad de la materia de su entorno, por la expansión del universo y por su misteriosa aceleración.

Laniakea tiene un diámetro de 520 millones de años luz y se conocen supercúmulos mayores en el universo más lejano, resume en Nature Elmo Tempel, cosmólogo del observatorio Tartu, en Estonia.

Mapa del supercúmulo de galaxias, bautizado Laniakea, al que pertenece la Vía Láctea
Nature Video

Esta cartografía de las estructuras a gran escala del universo es importante, primero, porque revela detalles del entorno de la Vía Láctea, señala Tempel. Segundo, “porque la morfología del universo cercano es esencial para determinar con precisión parámetros cosmológicos como la densidad de la energía oscura, que se supone que gobierna la aceleración de la expansión del universo”. Y tercero, porque el examen de las estructuras cósmicas alrededor de la Vía Láctea nos ayuda a comprender cómo se formaron y evolucionaron las galaxias.


Artículo recortado de El País.



martes, 12 de agosto de 2014

El Universo podría haber surgido de un agujero negro.




Imagen: Intituto Perimeter de Física Teórica



El Universo podría haber surgido de un agujero negro en un universo de dimensiones superiores, según propone un nuevo estudio realizado por científicos del Instituto Perimeter de Física Teórica, y que ha sido publicado en 'Scientific American'.

En el trabajo, los expertos señalan que antes del Big Bang pudo haberse producido otro suceso. A su juicio, lo que hasta ahora se ha percibido como el gran cataclismo podría ser el "espejismo" tridimensional de una estrella que colapsa en un universo diferente al actual.

"El mayor desafío de la Cosmología es entender el propio Big Bang", ha indicado uno de los autores, Niayesh Afshordi. En este sentido, ha explicado que la comprensión convencional sostiene que el Big Bang comenzó con una singularidad: un fenómeno insondable caliente y denso del espacio-tiempo donde las leyes normales de la física se rompen. Sin embargo, ha reconocido que las singularidades de este evento son extrañas y, por ello, su comprensión es limitada.

A su juicio, la hipótesis del Big Bang es poco probable y sucedió algo más. Según ha apuntado, el Universo actualmente conocido podría ser el "envoltorio" tridimensional alrededor de un agujero negro de cuatro dimensiones. En este escenario, el Universo nació cuando una estrella en un universo de cuatro dimensiones colapsó en un agujero negro.

En el Universo tridimensional, los agujeros negros tienen horizontes de sucesos -el límite imaginario a partir del cual ningún objeto puede escapar a la atracción- de dos dimensiones, es decir, que están rodeados por un límite de dos dimensiones que marca el "punto de no retorno". En el caso de un universo de cuatro dimensiones, un agujero negro tendría un horizonte de sucesos en tres dimensiones.

Los investigadores hacen hincapié en la idea del nacimiento de un agujero negro y defienden que, aunque puede sonar "absurdo", se basa firmemente en las mejores matemáticas modernas que describen el espacio y el tiempo. En concreto, se han utilizado las herramientas de la holografía para "convertir el Big Bang en un espejismo cósmico". En el camino, su modelo parece abordar una larga lista de rompecabezas cosmológicos y - especialmente - producir predicciones comprobables.

Del mismo modo, han explicado que no hay conocimiento de lo que podría ser similar a un universo de cuatro dimensiones y tampoco cómo sería un universo "padre" de cuatro dimensiones. El trabajo continúa por esta línea.




viernes, 22 de noviembre de 2013

El detector antártico IceCube confirma la llegada de neutrinos cósmicos.



El equipo de IceCube, un detector de partículas enterrado en el hielo de la Antártida, anuncia esta semana en Science el registro de 28 partículas de muy alta energía. La observación constituye la primera evidencia de neutrinos procedentes de lejanos aceleradores cósmicos, más allá de los confines de nuestro sistema solar. La era de la astronomía de los neutrinos acaba de comenzar.


Los neutrinos son tan invisibles que los científicos, para verlos, tienen que montar sus especiales y enormes detectores en lugares insólitos, como la Antártida. En el mismísimo Polo Sur, junto a la base científica estadounidense Amundsen Scott, está incrustado, en un kilómetro cúbico de hielo, el detector IceCube, cuya función es captar estas partículas elementales generadas fuera del Sistema Solar, los llamados neutrinos cosmológicos o astrofísicos. Los científicos de este peculiar telescopio anuncian ahora, en la revista Science, que han captado un total de 28 neutrinos de altísima energía y propiedades específicas que permiten descartar que puedan haberse producido en el Sol o en la atmósfera terrestre. “Es el amanecer de una nueva era de la astronomía”, afirma el científico estadounidense Francis Halzen, científico de Universidad de Wisconsin-Madison, responsable y padre del IceCube.

Los científicos todavía no pueden señalar los fenómenos concretos que emitieron esos neutrinos pescados en la Antártida, dado que el flujo es pequeño todavía, pero las teorías indican que deben proceder de explosiones estelares de supernova, de agujeros negros, de galaxias activas o de otros fenómenos extremos.

Miles de millones de neutrinos pasan por cada centímetros cuadrado de la Tierra –y por el cuerpo de cada uno de nosotros- cada segundo. Como si nada. Estas partículas apenas interaccionan con la materia así que la atraviesan sin inmutarse y como son neutras, no se desvían por los campos magnéticos. Pero se generan en procesos físicos fundamentales y en cantidades ingentes. La inmensa mayoría de los neutrinos que nos atraviesan imperceptiblemente se generan en el Sol o en las interacciones de los rayos cósmicos en la atmósfera y en la radiactividad natural. También se producen en los reactores nucleares y en aceleradores de partículas, como el PS del CERN (Laboratorio Europeo de Física de Partículas).

Como son tan fantasmagóricas, lograr detectar estas partículas sin apenas masa y viajando casi a la velocidad de la luz exigen auténticas proezas tecnológicas y mucha imaginación por parte de los científicos.


Evento 20: Registro del neutrino de más alta energía (estimada en 1.14 PeV) nunca observada. Captado en el observatorio IceCube, en la Antártida, el 3 de Enero de 2012. Los científicos del IceCube lo han bautizado como Ernie / Credit: IceCube Collaboration.
El IceCube está formado por 86 cables en los que están montados 5.160 módulos ópticos capaces de ver minúsculos destellos de luz azul (nominada Cherenkov) emitida cuando, muy de vez en cuando, un neutrino interactúa con el hielo. Esos 86 cables están distribuidos en un kilómetro cúbico de hielo de la Antártida a una profundidad entre 1.450 y 2.450 metros de profundidad. Siete años se tardó en construir el peculiar telescopio en las condiciones extremas del Polo Sur, incluyendo la instalación de todos los dispositivos electrónicos y transmisión de datos que se envían directamente desde la Antártida a la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos, para su análisis. Costó 200 millones de euros y empezó a funcionar en 2010. Su objetivo es medir el flujo de neutrinos cósmicos así como localizar en el universo las fuentes que los emiten. IceCube es el mayor detector de ese tipo en el mundo, aunque se planifica uno más grande aún en el Mediterráneo, en agua marina en lugar de hielo.

Hace unos meses, los científicos de IceCube anunciaron la detección, en 2012, de dos neutrinos superenergéticos, de más de 1000 teralectronvoltios (TeV), tan queridos por estos físicos que los bautizaron Epi y Blas en honor a los entrañables personajes de Barrio Sésamo. A continuación han analizado a fondo los datos tomados entre mayo de 2010 y mayo de 2012 y han descubierto otros 26 neutrinos de energía superior a los 30 TeV. Los datos preliminares fueron presentados el pasado mes de junio.

“Esta es la primera indicación de neutrinos de muy alta energía procedentes de fuera del Sistema Solar, con energías más de un millón de veces superiores a la de los neutrinos observados en 1987 relacionados con una supernova que se vio en la galaxia Gran Nube de Magallanes”, explica Halzen. Los neutrinos de aquella supernova, 1987A, pasaron a la historia de la ciencia ya que fueron los primeros que se lograron asociar directamente a un fenómeno así y proporcionaron importantísima información, no solo sobre la estrella que explotó en supernova (debió acabar en agujero negro) sino también sobre los mismos neutrinos.


“Los neutrinos son mensajeros excepcionales de los fenómenos de más alta energía del universo porque, a diferencia de la luz, escapan fácilmente de entornos extremadamente densos, como el centro de una supernova”, explican los investigadores del laboratorio alemán DESY participantes en IceCube. “Por ejemplo, los neutrinos de 1987A llegaron a la Tierra unas tres horas antes que los fotones de luz, que primero tuvieron que abrirse camino dentro de la supernova”, añaden. Epi y Blas tienen más de mil TeV y eso es más que la energía cinética de una mosca en vuelo comprimida en una única partícula elemental, añaden los expertos alemanes.

“La era de la astronomía de neutrinos ha comenzado”, afirman Gregory Sullivan, jefe del equipo de la Universidad de Maryland que trabaja en IceCube. Lo mismo considera John Learned, de la Universidad de Hawai, que, en 1973, propuso montar un detector similar en el océano. Pero el trabajo ha comenzado y con buen pie. “IceCube es un estupendo y único telescopio astrofísico, desplegado en el hielo profundo de la Antártida, pero mirando a todo el universo, detectando neutrinos que le llegan atravesando toda la Tierra desde el cielo del hemisferio Norte así como los que proceden del Sur”, dice Vladimir Papitashvili, responsable de la Fundación Nacional para la Ciencia estadounidense, que ha financiado la gran instalación científica.

Forman la colaboración IceCube 250 físicos e ingenieros de 12 países, participan en el proyecto 16 universidades estadounidenses.

La revista Investigación y Ciencia ya se hizo eco de los posibles resultados de este descubrimiento el pasado mes de Mayo...





sábado, 1 de junio de 2013

El origen de los mascons lunares.




La misión GRAIL de la NASA ha descubierto el origen de las regiones invisibles masivas que hacen que la gravedad de la Luna sea irregular, un fenómeno que afecta a las operaciones de las naves espaciales en órbita lunar.

Debido a los hallazgos de GRAIL, las naves espaciales en misiones a otros cuerpos celestes podrán navegar con mayor precisión en el futuro.

Las naves gemelas de GRAIL (Gravity Recovery and Interior Laboratory) estudiaron la estructura interna y la composición de la Luna en un detalle sin precedentes durante nueve meses. Se identificaron las ubicaciones de grandes regiones con densas concentraciones de masa, o mascons, que se caracterizan por una fuerte atracción gravitatoria. Los mascons acechan bajo la superficie lunar y no pueden ser vistos por las cámaras ópticas normales.

Los científicos de GRAIL encontraron los mascons combinando los datos de gravedad de GRAIL con complejos modelos informáticos de grandes impactos de asteroides y detalles sobre la evolución geológica de los cráteres de impacto. Los hallazgos aparecen en la edición del 30 de mayo de la revista Science.

"Los datos confirman que los mascons lunares se generaron cuando grandes asteroides o cometas impactaron en la antigua luna, cuando su interior era mucho más caliente de lo que es ahora", dijo Jay Melosh, investigador de la misión en la Universidad de Purdue en West Lafayette, Indiana, y autor principal del artículo.

Creemos que los datos de GRAIL muestran cómo la corteza de la luna y el manto denso se combinaron con un gran impacto para crear el patrón distintivo de las anomalías de densidad que reconocemos como mascons."

El origen de los mascons lunares ha sido un misterio en la ciencia planetaria desde su descubrimiento en 1968 por un equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL). Los investigadores están de acuerdo en que los mascons son resultado de antiguos impactos de hace millones de años.

"Conocer mascons significa que por fin estamos empezando a entender las consecuencias geológicas de un gran impacto", dijo Melosh. "Nuestro planeta sufrió impactos similares en el pasado distante, y la comprensión de los mascons puede enseñarnos más sobre la antigua Tierra, tal vez sobre cómo empezó la tectónica de placas y lo que creó los primeros depósitos de mineral".



sábado, 18 de mayo de 2013

La Luna. Un astro para medir el tiempo e impulsar la inteligencia.





La Luna es el objeto astronómico que más ha hecho pensar, imaginar, sufrir y deleitarse a nuestra especie desde sus mismos orígenes, incluso desde antes de que nos convirtiéramos en los actuales 'Homo sapiens'. Su imponente presencia en el firmamento nocturno y la regularidad cíclica de sus fases han ayudado a la humanidad a ahondar en dos de sus más importantes éxitos evolutivos: la capacidad de medir y dominar el tiempo y la ambición de trascender los estímulos sensitivos para intentar explicar el mundo con la mente.

Contra la monotonía del ciclo solar del día y la noche, al que estamos ya acostumbrados desde antes de nacer gracias a la acción en nuestro cuerpo de ciertas hormonas, las fases de la Luna debieron suponer un auténtico reto para el primer sapiens que miró con curiosidad el cielo. Entender que, tras los ligeros cambios que se observan cada noche en el astro, subyace un patrón, y que, por tanto, la mente humana es capaz de adelantarse a ellos y predecirlos, fue sin duda uno de los más grandes hallazgos de la historia. Quizás, incluso, fuese el primero de ellos: había nacido el tiempo para nosotros, y con él la posibilidad de dividir las estaciones, los trabajos, los periodos de caza y siembra... La vida ya no sería nunca más un continuo fluir hacia ninguna parte, sino una sucesión más o menos organizada de tareas, eventos, etapas que concluyen y nuevos retos por venir. Todo bajo aquel preciso e inclemente reloj que fue la Luna para las primeras sociedades humanas, marcando sin cesar el paso de los días, los meses, los años.

Las lenguas indoeuropeas contienen un amplísimo registro etimológico de esta relación entre la Luna y la medida del tiempo. La raíz más antigua que se conoce es el término indo-ario ‘me’, que significa ‘luna’ y del que se derivan las palabras en sánscrito ‘mas’ (luna), ‘masas’ (mes), ‘mati’ (medida) y ‘ma’ (tiempo). En el griego antiguo, la Luna pasa a ser ‘mene’; el mes, ‘men’; la medida, ‘metron’. Por eso hoy usamos palabras como ‘mensurable’ o ‘menstruación’, un ciclo que casualmente coincide con el lunar y, por tanto, con el mes de los calendarios lunares (en los solares, que son posteriores, la duración del mes está ligeramente ampliada para hacer coincidir al año con el ciclo de las cuatro estaciones).

Estas raíces aún se conservan, de un modo u otro, en todas las lenguas indoeuropeas. Distintos idiomas de Europa usan las palabras ‘mane’ (danés), ‘maan’ (holandés), ‘mond’ (alemán) u otras similares para referirse a nuestro satélite. En inglés aún se dice ‘moon’ (luna), ‘month’ (mes), ‘measure’ (medida)... En castellano, todos estos términos también mantienen su raíz sánscrita, excepto ‘luna’, que, al igual que en italiano, francés o ruso, proviene del latín. Pero también en esta lengua había una estrechísima relación entre la medición del tiempo y el satélite terrestre. En la Roma clásica, el máximo sacerdote tenía la labor de subir a la colina Capitolina y anunciar (en latín, calare) el comienzo del nuevo mes cuando veía aparecer la Luna nueva. Por ello, el primer día del mes recibía el nombre de calenda, y de ahí deriva nuestra palabra 'calendario'.

El tiempo, un regalo cósmico

Más allá de las lenguas indoeuropeas, los términos ‘luna’ y ‘mes’ poseen la misma raíz etimológica en casi todo el mundo, lo cual no es de extrañar si recordamos que un mes, al menos en origen, es exactamente una luna, es decir, el tiempo que pasa desde que nace una Luna nueva hasta que ésta muere y desaparece por completo del firmamento. El tiempo, la capacidad de medir y controlar la vida, no es para nuestros ancestros una dimensión del universo ni una cualidad interna de la mente humana, sino un regalo cósmico -o, quién sabe, quizás una maldición- emanado de aquella blanca y brillante deidad que reina en las noches. La Luna, como cualquier otro dios pagano, se involucra en nuestras vidas, pero ella permanece eterna, inmutable en su periodicidad. Nuestro tiempo, advertiría Platón, no es sino una imitación de la eternidad que se vislumbra en los cielos.

Fue este genial pensador, fundador de la Academia de Atenas, el primero que supo ver -o, al menos, el primero cuya obra nos ha llegado- hasta qué punto la visión del firmamento y del incesante ritmo de los astros es inseparable de la noción del paso del tiempo. Platón consideraba que allá arriba habitaba la perfección, y que todo lo que vivimos y sentimos en nuestro mundo –incluido el pasar de los años- es sólo un pobre y triste reflejo de aquella realidad superior. Lo que la Luna, el Sol y los planetas nos han enseñado con sus movimientos cíclicos es un modo de delimitar y comprender el tiempo, de hacerlo nuestro; de traer a la Tierra unos pedazos de eternidad sobre los que desplegar nuestras vidas. Según explica Platón en el Timeo, una de las obras maestras de la filosofía griega, el cielo y el tiempo surgieron en el mismo instante, ambos a imagen de la eternidad, y los astros fueron creados para que el hombre fuese capaz de medir numéricamente el tiempo.

Bien es cierto que, en el mundo académico actual, las geniales intuiciones de los sabios de la Antigüedad no se consideran, ni mucho menos, como verdades científicas, lo cual no quita para que tengan un inmenso valor cultural. Hoy sabemos que, si los pensadores de la antigua Grecia no llegaron más lejos, fue precisamente porque les faltó un elemento fundamental del método científico: corroborar sus ideas mediante la experiencia. Confiaron tanto en la capacidad de su mente para discernir sobre lo que ocurría a su alrededor, que se olvidaron de comprobar qué ideas eran realmente buenas y cuáles no eran sino pura fantasía. Aunque cabría preguntarse: ¿Por qué pensaban así? ¿Qué les llevó a desdeñar la validación experimental de las teorías? El filósofo de la ciencia Karl Popper, uno de los pensadores más importantes del siglo XX, intentó contestar a esa pregunta, inspirándose para ello en los estudios astronómicos de uno de los más admirados y enigmáticos filósofos griegos: Parménides.

El enigmático Parménides

Nacido hacia el 540 a. de C. en Elea, Parménides estudió muy posiblemente con los pitagóricos, pero los abandonó para seguir las enseñanzas de Jenófanes y crear su propia escuela. Sus ideas sobre el ser lo llevaron a sentar las bases de la lógica elemental, lo que le garantiza un lugar privilegiado en la historia de la Filosofía. Parménides pensaba que todo ser es eterno e inmutable, y aseguraba que este conocimiento le había sido revelado por una diosa en una especie de delirio iniciático.

Más que en ningún otro sitio, en la Grecia clásica la locura es fuente de sabiduría, y de este viaje maníaco y alucinatorio brotarán las semillas del pensamiento lógico más puro: el ser, es; el no ser, no es. A partir de esta tautología, de apariencia inofensiva y surgida de las mismas entrañas del mito, nace inevitablemente un nuevo mundo gobernado por límites, definiciones y fronteras. Ya no podremos volver a ser, a ver o a pensar al mismo tiempo una cosa y su contraria. Hemos sido separados de la naturaleza, y estamos solos. Únicamente el humano ha de obedecer a su propia lógica: nunca más seremos bestias, y jamás podremos ser dioses. La inspiradora de este terrible y grandioso salto al vacío, de acuerdo con la interpretación de Popper, no habría sido otra que la Luna. La misma Luna que constantemente crecía y decrecía sobre el cielo transparente de Elea, ante la atenta y rigurosa mirada de Parménides.

El filósofo de Elea realizó varios descubrimientos astronómicos de interés, entre ellos que la Luna no tiene luz propia, sino que refleja los rayos solares. Siguiendo una práctica que hoy resultaría insólita, pero no tanto en un tiempo en que aún predominaba la transmisión de la cultura por vía oral, Parménides redactó en forma de poema sus estudios de la naturaleza. Los siguientes versos dan cuenta del hallazgo:

               'Brillante en la noche con el regalo de su luz

               alrededor de la Tierra vaga,

               por siempre dejando que su mirada

               se vuelva hacia los rayos de Helios'.

Helios, naturalmente, es el Sol, y el de Parménides fue un descubrimiento astronómico de primerísima magnitud. Gracias a él pudo Anaxágoras, poco después, ofrecer una explicación científica de los eclipses. Fue el primer paso, además, para descubrir que los astros interactúan entre sí y que no todo gira en torno a la Tierra, que no somos el centro del universo. En 1992, en uno de sus últimos trabajos, Karl Popper escribió: "Desde el día en que leí estas líneas por primera vez, hace 74 ó 75 años, nunca he mirado a Selene sin darme cuenta de cómo su mirada realmente se gira hacia los rayos de Helios (aunque él a menudo está bajo el horizonte). Y recuerdo a Parménides con gratitud".

Los sentidos nos engañan

Hasta que Parménides enunció su teoría, se creía que la Luna era una llama de fuego que crecía y se apagaba alternativamente, o bien que el movimiento de planos celestiales (entendiendo la idea de plano como una realidad física y tangible) ocultaban y volvían a mostrar al astro con sus movimientos mecánicos. Pero el pensador de Elea se había dado cuenta de que es la propia luz del Sol, encargada de iluminar al disco lunar, la que determina que lo veamos de una forma u otra -o incluso que no lo veamos en absoluto-. La conclusión es clara, sobre todo para alguien que no conoce la naturaleza de la luz y tan solo ve cómo un objeto aparece y desaparece ante sus ojos: no podemos fiarnos de lo que vemos; los sentidos nos engañan.

Solo la razón, por tanto, serviría para analizar argumentos y teorías, de acuerdo con el filósofo y astrónomo de Elea. “Parménides fue el primer gran teórico, el primer creador de una teoría deductiva, uno de los más grandes pensadores de la historia. No sólo construyó el primer sistema deductivo, sino también el más ambicioso, más osado y más escalofriante que nunca se haya hecho”, afirma, a más de dos milenios vista, un maravillado Karl Popper.

Parménides fue, por eso mismo, el primer pensador en tomar partido por uno de los dos bandos que desde entonces han dividido a filósofos y científicos de toda índole. "La guerra aún continúa", recuerda Popper. "La guerra de la observación y la experimentación contra la teoría; de los creyentes en la percepción sensorial contra los pensadores: tanto en la ciencia como en el academicismo". No es esta la única guerra ni la más cruel, aunque sí la más longeva, que ha provocado la observación de los astros a lo largo de la historia.

Ángel Díaz | viernes 17/05/2013

viernes, 8 de marzo de 2013

El cometa PANSTARRS será visible, en el hemisferio Norte, a mediados de Marzo.


Ilustración de la posición del cometa Panstarrs en el cielo del hemisferio Norte para facilitar su observación. / NASA


Dicen los expertos que un cometa se observa en el cielo, a simple vista, una vez cada cinco o diez años. Es, por tanto, una ocasión relativamente rara. Y ahora toca. El cometa 2011 L4 Panstarrs, descubierto hace un año y medio, se ha venido exhibiendo en exclusiva para los aficionados del hemisferio Sur, pero ahora, en su trayectoria por el Sistema Solar Interior, cambia de escenario y pasa a ser visible a simple vista (aunque mejor con unos binoculares) en el cielo del hemisferio Norte. Se verá como un punto luminoso con una difusa cola elevándose verticalmente desde el horizonte, como un punto de exclamación celeste. No supone ningún riesgo de encontronazo con la Tierra, afirman los expertos de la NASA que lo han estado siguiendo, seguramente sin olvidar la inusual concentración de objetos de interés en el cielo en estas semanas. El pasado 15 de febrero pasó a solo 27.700 kilómetros de la superficie terrestre el esperado asteroide 2012 DA14, unas horas después de que otro cuerpo, más pequeño y este por sorpresa, estallara sobre el cielo de Cheliábinsk (en Rusia).

El 2011 L4 Panstarrs empieza a ser visible hoy mismo (8 de marzo) en el cielo nocturno del hemisferio Norte, pero en condiciones difíciles de observación. Será necesario tener el campo de visión totalmente libre de obstáculos cerca del horizonte, hacia el Oeste, y se verá solo unos 15 minutos después del crepúsculo. El próximo domingo el cometa estará en el punto de su órbita más cercano al Sol (unos 45 millones de kilómetros, o casi un tercio de la distancia de la Tierra a la estrella). A continuación el objeto seguramente dejará de ser visible por el resplandor solar, pero el 12 de marzo volverá a aparecer en el cielo. Hacia finales de mes el cometa irá desapareciendo para quien lo quiera seguir a simple vista e incluso será difícil seguirlo con binoculares o telescopios pequeños.

Primer plano del cometa C/2011 L4 PANSTARRS fotografiado desde Mount Dale, en Australia. / ASTRONOMY EDUCATION SERVICES/GINGIN OBSERVATORY

“No es muy brillante y va a estar muy bajo en el horizonte, por lo que uno necesitará tener una perspectiva del cielo relativamente libre de obstáculo hacia el suroeste poco después del crepúsculo y, por supuesto, buenas condiciones meteorológicas”, señala Amy Mainzer, experta de la NASA en el Jet Propulsión Laboratory (California), en un comunicado de la NASA. Pero aquellos que se lo pierdan tienen otra oportunidad cometaria también este año, a finales de otoño, cuando puede ser espectacular el cometa Ison, recuerda esta científica.

Los cometas son bloques de hielo mezclado con polvo y rocas; cuando se aproximan al Sol se subliman sus materiales y se forma una atmósfera en torno al núcleo y esta, azotada por el viento solar, forma una cola que se extiende en sentido contrario a la estrella.

La agencia espacial estadounidense tiene un Programa de Observación de Objetos Cercanos a la Tierra dedicado a detectar, seguir y caracterizar asteroides y cometas que pasen relativamente cerca de nuestro planea mediante telescopios en tierra y en el espacio, incluido uno en la cumbre del volcán Haleakala, en Hawai, donde se realiza el rastreo panorámico del cielo Pan-STARRS que da nombre al cometa que ahora se acerca al Sol.



viernes, 22 de febrero de 2013

La NASA informa de una mancha solar de enormes dimensiones.


(NASA/SDO)



La NASA ha informado sobre la aparición de una gran mancha solar, cuyas dimensiones son suficientes "para tragarse seis planetas como la Tierra", que ha captado el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) y que podría desencadenar erupciones solares esta semana.

La portavoz de la agencia espacial, Karen Fox, ha explicado que la mancha "ha crecido hasta superar en seis veces el diámetro de la Tierra, pero su extensión es difícil de juzgar desde el punto en que está situada, ya que está en una esfera, no en un cuerpo plano". Además, ha aclarado que la mancha es en realidad un conjunto de ellas, que han crecido con gran rapidez entre los pasados días 19 y 20 de febrero.

Estas manchas solares se originan a partir de los campos magnéticos cambiantes en la superficie del Sol, y son más frías que el material circundante. Así, en las zonas donde han aparecido, los campos están apuntando en direcciones opuestas, por lo que son propicios para la actividad solar. "Esta es una configuración bastante inestable que los científicos saben que pueden conducir a erupciones de radiación, más conocidas como llamaradas solares", justificó Fox.

Se espera que el Sol,que está en medio de una fase activa del Ciclo Solar 24, alcance su pico de actividad durante 2013, cuando algunos científicos han alertado de que se producirá la mayor llamarada solar detectada hasta ahora. Además, en 2010, el SDO puso en marcha una flota de naves espaciales que mantienen una estrecha vigilancia sobre el Sol en busca de signos de erupciones solares y otros fenómenos meteorológicos espaciales.

viernes, 15 de febrero de 2013

Guía para ver el paso del asteroide 2012 DA14.



El Observatori Astronòmic de la Universitat de València (UV) ha elaborado una pequeña guía práctica para la observación del asteroide 2012 DA14, un pequeño astro de apenas 60 metros que viajará este viernes por las proximidades de la Tierra y será visible desde buena parte de España con la ayuda de prismáticos. En su máximo acercamiento estará a menos de 30.000 kilómetros de la superficie terrestre, muy por debajo de la órbita de los satélites geoestacionarios, ha informado la institución académica.

2012 DA14 fue descubierto por el Observatori Astronòmic de Mallorca desde sus instalaciones en la Sierra de la Sagra la noche del 22 de febrero de 2012. Se ha clasificado como un asteroide NEO tipo Apolo, denominación que corresponde a astros que cruzan periódicamente la órbita de la Tierra.

Esta semana pasará tan cerca de la Tierra que su órbita sufrirá importantes perturbaciones. Observaciones precisas durante su paso serán fundamentales para determinar su trayectoria en futuras aproximaciones al planeta, detalla la entidad educativa en un comunicado.

Cómo verlo

Debido a su reducido tamaño, en ningún momento será visible a simple vista, por lo que será necesario utilizar alguna ayuda óptica. Además, en el momento de mayor proximidad todavía no habrá salido sobre el horizonte. Aun así, para quienes no se resignen a dejar pasar este "raro y fascinante fenómeno" que brinda la naturaleza, la UV presenta una breve guía para su observación.

El instrumento más adecuado para observar 2012 DA14 son los prismáticos. Un pequeño telescopio con campo de visión grande también nos puede dar un buen resultado, si somos capaces de manejarlo con rapidez y pericia. Necesitaremos un horizonte completamente despejado en la dirección del noreste y, por supuesto, la mayor oscuridad posible.

Cuándo y dónde

Los datos que se exponen a continuación han sido calculados para las coordenadas del Observatorio de la Universitat de València en Aras de los Olmos, aunque en general pueden considerarse válidos para la observación desde otros puntos.

El máximo acercamiento a la Tierra se producirá a las 20.26 horas de tiempo oficial. En ese momento el asteroide estará 20 grados por debajo del horizonte y, por tanto, no será observable. Su salida se producirá media hora más tarde, a las 20.57, siempre de tiempo oficial. En el momento de la salida estará a unos ocho grados hacia el norte geográfico de Denébola (beta Leonis), la estrella en la cola del León, que también estará saliendo en esos momentos.

Unos minutos después, entre las 21.15 y las 21.25, el asteroide transitará por el cúmulo de la Cabellera de Berenice. Para quienes puedan disfrutar de un horizonte despejado y transparente, alejado de núcleos urbanos iluminados, este será el mejor momento de la observación. Con una elevación de entre 10 y 15 grados y una magnitud aún inferior a la octava, la roca se moverá sobre el rico y denso campo estelar de este cúmulo abierto, siendo todavía fácilmente visible con los prismáticos.

Alejamiento

A las 21.48 horas, se podrá encontrar de nuevo con facilidad al asteroide. En ese momento estará menos de un grado por arriba de la estrella Chara (beta Canum Venaticorum), la segunda más brillante de la pequeña constelación de los Perros de Caza, situada bajo la Osa Mayor. El objeto estará entonces a 25 grados sobre el horizonte, con una magnitud de 8.4, todavía bien visible con los prismáticos aunque ya perdiendo brillo de forma apreciable al alejarse de la Tierra.

Finalmente, a las 22.30 horas de tiempo oficial, 2012 DA14 atravesará la lanza del carro de la Osa Mayor, entre las estrellas Alioth (epsilon Ursae Majoris), la última estrella de la lanza, y Megrez (delta Ursae Majoris), la primera del cuerpo del carro. La magnitud del asteroide será ya de 9.2, empezando a ser difícilmente distinguible al límite de la potencia de los prismáticos. Posteriormente, seguirá su camino, cada vez más lento y débil, entre las constelaciones del Dragón, la Osa Menor y la Jirafa, siendo ya solo visible con telescopios de potencia media y alta, antes de perderse definitivamente en el espacio.

Desde casa

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) realizará a través de varios de sus telescopios el seguimiento del 2012 DA14 y podrá ser seguido por los internautas vía online.

Desde el Observatorio del Teide, el telescopio OGS (ESA) será utilizado para retransmitir en directo por televisión y a través del canal de la ESA en Livestream.com. También podrá seguirse a través del proyecto europeo de ciencia ciudadana GLObal Robotic Telescopes Intelligen Array for e-Science (Gloria) a través de la Red.

Miquel Serra, investigador del IAC, ha detallado que las observaciones se llevarán a cabo desde diez telescopios ubicados tanto en los observatorios del IAC en Canarias como en distintos puntos de la Península. La retransmisión, que empezará el viernes a las 19.00 horas (hora local canaria), podrá seguirse desde los portales sky-live.tv y live.gloria-project.eu.

Gráfica a escala de la aproximación del asteroide 2012 DA14 junto a la Tierra y su situación en relación a los satélites artificiales.

lunes, 31 de diciembre de 2012

El resumen de la ciencia de 2012.




En Física, la gran noticia del año ha sido el descubrimiento de la partícula de Higgs. El año 2012 será recordado en todos los libros de historia de la física por el anuncio del descubrimiento del bosón de Higgs el 4 de julio en el LHC (el Gran Colisionador de Hadrones del CERN, Centro Europeo de Investigación Nuclear). En los próximos años habrá que estudiar la física de esta partícula para desentrañar todos sus secretos. En primavera se aclaró por fin que un cable de fibra óptica mal conectado era el responsable de que el experimento OPERA observara que los neutrinos son superlumínicos; al corregir el problema, los neutrinos ya se observan a casi la velocidad de la luz, como tiene que ser, y se ha obtenido la mejor medida hasta el momento de la velocidad de los neutrinos muónicos. Ha habido grandes avances en computación cuántica, yo destacaría que en septiembre se batió el récord de distancia en el teletransporte cuántico por el aire, 143 km en las Islas Canarias. Se han observado las galaxias más antiguas, que se formaron cuando el universo tenía solo unos 300 mil años tras el big bang y se han realizado grandes avances en física del estado sólido, como la observación por primera vez de partículas de Majorana (predichas en 1937). Sin lugar a dudas ha sido un año apasionante para la física.



En Ciencias del Espacio la gran noticia del año ha sido la llegada del rover Curiosity a Marte; mucha gente cree que acabará encontrando señales de vida. La gran noticia de agosto fue la llegada del rover Curiosity de la NASA a Marte. Un laboratorio químico de 900 kg que estudiará la atmósfera, y las rocas y sedimentos en la región del Cráter Gale. No buscará “vida”, solo las condiciones ambientales que podrían ser favorables para la vida. Pero ha habido otras noticias sobre planetas. En Mercurio la sonda Messenger ha encontrado agua en forma de hielo en los polos. Se han publicado nuevas pruebas sobre cómo se formó la Luna tras un choque de un planeta contra la Tierra primitiva. Se ha descubierto que Plutón tiene 5 lunas. Se han encontrado gran número de exoplanetas curiosos. Se ha encontrado el exoplaneta más cercano a la Tierra, que orbita la estrella Alfa Centauri, la más cercana, aunque el planeta es muy caliente para albergar vida. Un exoplaneta tipo Tatooine que orbita a dos estrellas simultáneamente. Un planeta tipo Neptuno en un sistema estelar con 4 estrellas. Una supertierra en la zona habitable que podría albergar vida. Y muchos otros exoplanetas. Las estimaciones indican que hay unos 160 mil millones de estrellas con al menos un planeta en la Vía Láctea.



En Biología y Ciencias de la Vida, podemos destacar como noticia el proyecto ENCODE que ha descubierto el secreto del ADN basura. El Proyecto Genoma Humano documentó todos nuestros genes, los trozos de ADN que codifican proteínas, pero descubrió que el ADN es mucho más complicado de lo que se pensaba. La paradoja de la ciencia, cada vez que uno sabe más cosas se da cuenta que sabe menos cosas. Los genes son el 1,2% del ADN y solo un 3% del ADN está implicado en la regulación de la expresión de los genes. El 97% se pensaba que no tenía ninguna función. El proyecto ENCODE ha encontrado actividad química en el 50% del ADN y abre la puerta para una revolución en nuestra manera de entender el ADN con importantes aplicaciones biomédicas, pues muchas enfermedades podrían estar relacionadas con esta parte del ADN. Pero ha habido muchos avances relacionados con enfermedades como el cáncer; por ejemplo, en el cáncer de mama ya se sabe que hay 10 tipos diferentes (cada uno requiere un tratamiento distinto). Ha habido avances importantes en biología sintética, como el desarrollo de bacterias capaces de fabricar hidrocarburos y gasolina directamente a partir de CO2. Y el gran fiasco del año fue la vida basada en el arsénico que anunció la NASA, las supuestas bacterias que incorporaban arsénico en su ADN en lugar de fósforo que más tarde fueron desmentidas.



En Ingeniería y Tecnología, lo más interesante siguen siendo los avances en nanotecnología. Ya hay dispositivos nanotecnológicos comerciales. Este año Intel ha lanzado los primeros chips microprocesadores con tecnología de 22 nanómetros. IBM ha fabricado unas baterías de litio-aire ultraligeras de alta capacidad y duración muy prometedoras para los futuros coches eléctricos. Se han desarrollado transistores utilizando fibras de algodón, dopadas con nanopartículas de oro y un polímero conductor, que prometen el desarrollo futuro de tejidos inteligentes para la ropa. Unos japoneses han desarrollado la fibra óptica para internet más rápida del mundo, un petabit por segundo en una distancia de 50 km (5000 canales de TV de alta definición por segundo por una sola fibra). Tantos avances que yo quisiera acabar recordando que este año ha sido el Año Turing, el centenario del nacimiento de Alan Turing, matemático británico considerado el padre de la informática y de los ordenadores. También, este mismo mes, se ha conmemorado el 197 aniversario del nacimiento de Augusta Ada King, Condesa de Lovelace (nacida Augusta Ada Byron), considerada como la primera persona en escribir un programa para un ordenador programable.



Para este post me he basado en el artículo Francis en ¡Eureka!: El resumen de la ciencia de 2012 de Francis (th)E mule Science's News 

martes, 18 de diciembre de 2012

¿Qué "predijeron", realmente, los mayas?...



Tortuguero, Estela 6

El mundo no se acabará el 21 de diciembre de 2012. Al menos no porque los mayas lo hayan dicho. Al acercarse la fecha, varios estudiosos de esta cultura mesoamericana e incluso la NASA han desmentido las versiones apocalípticas sobre el fin de la vida tal y como la conocemos.

¿Qué fue lo que predijeron los mayas? En México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se ha encargado de difundir la explicación por la que la idea del fin del mundo se le atribuye a los mayas. Es el verdadero significado de las predicciones mayas.

Su origen está relacionado con la existencia de un trozo de piedra con inscripciones hallado en el sitio arqueológico del Tortuguero, en el estado mexicano de Tabasco. La estela 6, como es conocida, tiene escrita la fecha 13.0.0.0.0 4 Ajaw 3 Kank’in que corresponde al 21 de diciembre de 2012, pero no contiene ningún mensaje sobre el fin del mundo.

Según el INAH, la fecha corresponde al fin de una cuenta larga, un ciclo de 5.125 años conocido como 13 b’aak’tuunes, para dar paso a otro periodo. En Chichén Itzá, en el sur de México, existía la idea de que al concluir este tiempo el grupo debía mudarse a otro lugar.

Los mayas clasificaban distintos periodos de tiempo o ciclos y les daban distintos usos, principalmente político y religioso, incluso algunos de ellos estaban relacionados con los fenómenos astronómicos. Uno de los documentos más importantes relacionados con la fechas relevantes para los mayas es el Códice de Dresden, que está en Alemania.

A las especulaciones sobre el fin del mundo como una predicción maya se le han sumado, erróneamente, interpretaciones sobre el calendario azteca y la leyenda del Quinto Sol.

Los aztecas y los mayas son culturas distintas que desarrollaron en diferentes zonas geográficas de México y también en momentos dispares. Sus calendarios e interpretaciones no tienen una relación directa.

Los aztecas, por ejemplo, dejaron constancia sobre la finalización del Quinto Sol y el comienzo del Sexto Sol que ocurriría en 2080. Por su parte, la NASA ha negado que el 21 de diciembre de 2012 se vaya a desarrollar una alineación de los planetas. Ese día, como todos los años en esa fecha, ocurrirá el solsticio de invierno (el día de menor duración del año), que es la alineación del Sol con la Tierra desde los puntos más lejanos.

Los científicos estadounidenses han señalado que la alineación de varios planetas del sistema solar ya ha ocurrido en 1962, 1982 y 2000, sin mayores consecuencias. Incluso la NASA ha preparado un vídeo para emitir el día después....

Y esto será todo... A partir del día 22 vuelta a nuestros quehaceres cotidianos, a nuestras penas y alegrías, a nuestros afanes diarios, a encarar nuestra existencia con alegría, firmeza y coraje; que falta nos va a hacer...

viernes, 7 de diciembre de 2012

Observaciones llevadas a cabo con el VLT (Very Large Telescope) identifican un nuevo y extraño tipo de galaxia.



Utilizando observaciones realizadas con los telescopios VLT (Very Large Telescope) de ESO, el telescopio Gemini Sur y el Canada-France-Hawaii Telescope (CFHT), se ha identificado un nuevo tipo de galaxia. Apodadas como “galaxias judía verde” por su inusual apariencia, estas galaxias irradian en medio de la intensa luz emitida desde los alrededores de agujeros negros monstruosos y están entre los objetos considerados más raros del universo.

La galaxia judía verde J2240

Una rara galaxia que brilla intensamente en color verde toda ella, iluminada por la luz residual del entorno del agujero negro que tiene en su centro, ha sorprendido a los astrónomos. Es un nuevo tipo galáctico que han bautizado de judía verde -no confundir con las de guisante verde, que ya se conocían- y que da pistas sobre lo que sucede cuando el agujero negro se relaja. La galaxia en cuestión (denominada J2240) está a unos 3.700 millones de años luz en la constelación de Acuario. Los científicos, a la vista de esta gran rareza en el universo, han buscado otros ejemplares similares entre casi mil millones de galaxias registradas en la base de datos SDSS (Rastreo Digital del Cielo Sloan) y han dado con otras 16 del mismo tipo. Y son tan poco corrientes, que los científicos han calculado que cabe esperar la existencia de una sola en un cubo de 1.300 millones de años luz de lado en el universo, señalan los expertos del Observatorio Gemini.

En muchas galaxias que tienen agujeros negros gigantes la materia que va cayendo en ellos se acelera hasta tal punto que su intensa radiación hace que brille el gas del entorno. Pero normalmente ese brillo no alcanza más allá del 10% de la galaxia. En el caso de la judía verde, sin embargo, toda ella esta iluminada y en verde porque el gas encendido es oxígeno ionizado, que brilla en ese color.

Mischa Schirmer dice que se quedó atónito cuando vio la J2240 en una fotografía captada con el telescopio Franco-Canadiense de Hawai. Parecía efectivamente una galaxia, pero nunca había visto una así, verde brillante, cuenta en un comunicado del Observatorio Europeo Austral (ESO), cuyo conjunto de telescopios VLT, en Chile, permitió a este astrónomo y a sus colegas investigar el extraño objeto. También utilizaron el telescopio Gemini Sur y presentan su hallazgo en la revista Astriophysical Journal.

Los científicos han bautizado como judías verdes estas galaxias para distinguirlas de las de guisante, que se conocen desde 2007 y que son pequeñas galaxias con un intenso proceso de formación estelar en ellas, muy diferentes de las ahora descubiertas.

Los análisis de J2240 desveló a estos científicos otra rareza: El agujero negro en su centro parece mucho menos activo de lo que cabría esperar dado el gran tamaño y el brillo de la zona que ilumina, explica el ESO. La conclusión a la que han llegado es que, en realidad, el brillo verde que observan debe ser un eco, la radiación remanente, de cuando el agujero negro era mucho más activo. Con el tiempo, el brillo se irá perdiendo. Pero ofrece una oportunidad extraordinaria a los científicos para estudiar el proceso en el que se van apagando estos objetos tan activos, el cómo, el cuándo y el por qué.

“Estas regiones brillantes son como fantásticas sondas para intentar entender la física de las galaxias, es como introducir un termómetro en una galaxia que está muy, muy lejos”, dice Schirmer. “Normalmente no son ni muy grandes ni muy brillantes y solo se pueden observar bien en galaxias cercanas a nosotros, mientras que estas que se acaban de descubrir son tan grandes y brillantes que se pueden estudiar con gran detalle pese a su lejanía”, añade.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Encontrado un planeta errante.



Utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope) del observatorio de Cerro Paranal, en Chile, de ESO y el Telescopio Canadá-Francia-Hawaii, un equipo de astrónomos ha identificado un cuerpo que, probablemente, sea un planeta vagando por el espacio sin estrella anfitriona. Se trata del sorprendente hallazgo del mejor candidato encontrado hasta el momento de planeta que flota libremente y el objeto de este tipo más cercano al Sistema Solar, ya que se encuentra a una distancia de unos 100 años luz. Su relativa proximidad, y la ausencia de una estrella brillante muy cercana a él, han permitido al equipo estudiar su atmósfera con gran detalle. Este objeto también ofrece a los astrónomos un anticipo del tipo de exoplanetas que futuros instrumentos quieren observar en torno a otras estrellas.

Impresión artística del planeta errante CFBDSIR J214947.2-040308.9

Según Philippe Delorme, del Instituto de Planetología y Astrofísica de Grenoble (IPAG) e investigador principal del estudio, "buscar planetas alrededor de sus estrellas es similar a estudiar una mosca sentada a un centímetro de un distante y potente faro de coche". "Este objeto errante cercano nos da la oportunidad de estudiar la mosca con detalle sin la deslumbrante luz del faro estorbándonos", puntualiza.

Los científicos estiman que los objetos errantes se forman como planetas normales que han sido expulsados del sistema que los albergaba o como enanas marrones, estrellas "fallidas" que perdieron la masa necesaria para desencadenar las reacciones que hacen brillar a las estrellas.

"Estos objetos son importantes, ya que pueden ayudarnos tanto a comprender más sobre cómo pueden eyectarse planetas de sistemas planetarios, como a entender cómo objetos muy ligeros pueden resultar del proceso de formación de una estrella", afirma Delorme. Según el científico, "si este pequeño objeto es un planeta que ha sido eyectado de su sistema original, saca de la nada la asombrosa imagen de mundos huérfanos a la deriva en el vacío del espacio".

El objeto, que fue detectado por los astrónomos durante unas observaciones con el Telescopio Canadá Francia Hawai (CFHT), ubicado en el Observatorio de Mauna Kea, en Hawai (EEUU), parece formar parte de un grupo cercano de estrellas jóvenes conocido como Asociación estelar de AB Doradus. El cuerpo errante, denominado CFBDSIR2149, es el primer objeto de masa planetaria aislado identificado en una asociación estelar y su lazo con este grupo es la clave para deducir su edad.

El planeta errante CFBDSIR J214947.2-040308.9

Las estrellas de la asociación estelar de AB Doradus van a la deriva, juntas por el espacio, y se cree que se formaron al mismo tiempo. La edad del planeta correspondería a la misma de la propia asociación estelar, es decir, entre 50 y 120 millones de años.

Si el objeto está asociado a este grupo en movimiento es posible deducir, además de la edad, otras propiedades como su temperatura efectiva -unos 430 grados centígrados-, su masa -aproximadamente entre 4 y 7 veces la de Júpiter- y la composición de su atmósfera.

No obstante, si no hay relación entre este cuerpo errante y la asociación estelar de AB Doradus, resultará más complicado determinar su naturaleza y propiedades y es más probable que pueda calificarse de enana marrón.

"Es necesario seguir trabajando para confirmar si CFBSIR2149 es un planeta errante", concluye Delorme. Según el científico, "este objeto podría usarse como banco de pruebas para comprender la física de cualquier exoplaneta similar que se descubra con los futuros sistemas especiales de imagen de alto contraste, incluyendo el instrumento SPHERE, que se instalará en el VLT".

martes, 30 de octubre de 2012

Agujero negro supermasivo origina una burbuja gigante.



En el centro de la enorme galaxia elíptica Messier 87 (M87), 2.000 veces más masiva que nuestra Vía Láctea, reside un gigantesco agujero negro con 6.000 millones de veces la masa de nuestro Sol. Y ese agujero negro infla a su alrededor una burbuja gigante de plasma más extensa que la propia galaxia. De ella han obtenido una buena imagen unos astrofísicos con un radiotelescopio que acaban de estrenar, el Lofar, del consorcio internacional Astron. “El resultado es de gran importancia”, dice Francesco de Gasperin, líder de la investigación. “Muestra el enorme potencial del Lofar y proporciona una prueba sólida de las relaciones íntimas entre el agujero negro, la galaxia que lo aloja y el entorno, como si fueran especies simbióticas; la galaxia y su agujero negro central llevan vidas directamente conectadas, con la primera proporcionando materia para alimentar al segundo y este devolviendo energía a la galaxia”, explica.


Algunos agujeros negros, en el proceso de acreción de materia, se tragan parte de ésta, pero otra parte resulta eyectada en un chorro de partículas que alcanzan casi la velocidad de la luz, comentan los investigadores de Astron. Cuando ese flujo se ralentiza, se crea un tenue globo que puede englobar a toda la galaxia. El agujero de M87 se come cada pocos minutos tanta materia como tiene la Tierra, pero convierte una parte de ella en radiación y otra parte en potentes chorros de partículas ultraveloces. La burbuja que se forma es invisible para los telescopios ópticos, pero se ve bien en las bajas frecuencias de radio, que son precisamente en las que lo han observado De Gasperin (Instituto Max Planck de Astrofísica, Alemania) y sus colegas. Ellos presentan los resultados de su investigación en la revista Astronomy and Astrophysics.

La burbuja “es sorprendentemente joven, solo unos 40 millones de años, que es un mero instante en las escalas de tiempo cósmicas”, dicen los científicos en un comunicado de Astron. Las observaciones en baja frecuencia, explican, no revelan ninguna emisión remanente fuera de las fronteras de la burbuja bien delimitada, lo que significa que no es un resto de actividad de hace mucho tiempo, sino que se rellena constantemente con partículas emitidas desde el agujero negro del centro de la galaxia.

“Resulta especialmente fascinante el hecho de que los resultados de este trabajo den pistas sobre la violenta conversión de materia en energía que ocurre muy cerca del agujero negro; en este caso, el agujero es particularmente eficaz acelerando el chorro [de partículas] pero lo es mucho menos a la hora de producir una emisión visible”, señala Andrea Merloni (Instituto Max Planck de Física Extraterrestre).

Estos astrónomos han hecho observaciones en radio, en el rango de frecuencias de 20 a 160 megahercios, que son las que utilizan normalmente los pilotos aéreos en las comunicaciones, y explican en Astronomy and Astrophysics que han trabajado en radiofrecuencias bajas “nunca exploradas antes con esta alta resolución espacial y rango dinámico”. La investigación, en realidad, se ha realizado durante la fase de pruebas del nuevo radiotelescopio, pero han utilizado también observaciones de otro conjunto de antenas, el radiotelescopio VLA, en Nuevo México (EE UU) y del de Effelsberg, de 100 metros de diámetro (en Alemania).

El Lofar, diseñado y desarrollado por Astron, utiliza miles de antenas diseminadas por toda Europa de manera que las señales que captan se combinan sincronizadas en un superordenador (en Holanda) para generar una imagen única. Es capaz de captar señales de hasta 30 metros, con las que trabajan normalmente las emisiones de radio, los radares y las comunicaciones por satélite, pero también son emitidas por objetos exóticos del espacio profundo como agujeros negros, estrellas de neutrones en rotación y supernovas. En el consorcio científico participan Holanda, Alemania, Francia, Reino unido y Suecia.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Encontrado un planeta en el sistema estelar más cercano a la Tierra.



El trofeo más deseado de los astrónomos cazadores de planetas extrasolares es encontrar uno que sea como la Tierra, que esté en la llamada zona habitable (a una distancia de su estrella a la que puede haber agua líquida) y que el astro se parezca al Sol. Entre los más de 750 planetas extrasolares descubiertos hasta ahora (más 2.300 posibles y pendientes de confirmación), todavía no se ha encontrado el premio gordo. Pero un prestigioso equipo de la Universidad de Ginebra se está acerando mucho y su último triunfo es el planeta más ligero descubierto hasta ahora (con una masa similar al del nuestro) en órbita de una estrella de tipo solar. No está en zona habitable, pero tiene algo importante: está en órbita de Alpha Centaury B, una de las tres estrellas que forman el sistema estelar más próximo a la Tierra. Es, por tanto, el planeta extrasolar más cercano a nosotros descubierto hasta la fecha., a solo 4,3 años luz de distancia de nosotros.

Alpha Centauri B es un poco más pequeña y un poco más fría que el Sol. El planeta que han encontrado dando vueltas a su alrededor Xavier Dumusque y sus colegas tarda 3,2 días en cumplir una órbita en torno a su astro (un año) y lo hace una distancia muy inferior a la de la órbita terrestre; 0,04 UA (una UA, Unidad Astronómica, es la distancia media de la Tierra al Sol, es decir unos 150 millones de kilómetros). Es decir, ese planeta está mucho más cerca de Alpha Centaury B que Mercurio del Sol, demasiado caliente para ser habitable. La estrella forma parte de un sistema doble con Alpha Centauri A por lo que “será un objeto muy brillante en el cielo visto desde ese planeta”, señala el Observatorio Europeo Austral (ESO), en cuyo observatorio de La Silla (Chile) trabajan estos astrónomos.

El descubrimiento se da a conocer en la revista Nature. El líder de la investigación es Dumusque (investigador de la Universidad de Ginebra y de la de Oporto, Portugal) y forman parte del mismo Michel Mayor y Didier Queloz, los descubridores del primer planeta extrasolar en torno a una estrella de tipo solar, en 1995.

La cercanía de este mundo en órbita de una estrella tan cercana no es una cuestión de récord, por supuesto, sino de enorme interés científico ya que esa proximidad debería facilitar su estudio detallado. Se podría estudiar su atmósfera, si es que la tiene, e incluso tal vez la composición de su superficie, algo que se ha logrado ya pero sólo con algunos planetas extrasolares mucho más grandes, recalca el especialista Artie P. Hatzes (observatorio del Estado de Thuringian, en Alemania), en su comentario del hallazgo publicado en la revista Nature.

Pero además, Alpha Centauri B se convierte en objetivo prioritario de investigación porque, como recalcan los propios autores del hallazgo y Hatzs, muchos de los planetas descubiertos forman parte de sistemas múltiples, de decir, de un astro con varios cuerpos en órbita alrededor, como el Sistema Solar, por lo que puede que también en este caso haya varios planetas ahí, y quizá alguno en la zona habitable, a la distancia oportuna.

"La detección de un planeta habitable de masa similar a la Tierra en órbita de una estrella similar a nuestro Sol es extremadamente difícil porque la señal [de su presencia] resulta superada por las perturbaciones estelares”, escriben Dumusque y sus colegas en su artículo.Hatzes recuerda que un hallazgo como este  ha de ser confirmado antes de darlo por seguro.

El planeta de Alpha Centaury A es 150 veces menor que 51 Pegasi b, el primer planeta extrasolar que descubrieron Mayor y Queloz, en 1995. Desde entonces van mejorando día a día las técnicas de observación y los científicos han ido encontrando cuerpos cada vez de menos masa en órbita de otros astros. La técnica que permitió a estos dos astrónomos aquel descubrimiento sensacional consiste en medir el mínimo bamboleo que sufre un astro debido al efecto gravitatorio que provoca la presencia de un cuerpo girando a su alrededor. Ese bamboleo, en el caso del nuevo planeta, el más cercano a la Tierra, es de medio metro por segundo, mientras que en el caso de 51 Pegasi b, era de 50 metros por segundo. Para sus observaciones el equipo de la Universidad de Ginebra utiliza un telescopio de espejo principal de 3,6 metros de diámetro con un detector óptimo para este tipo de trabajo denominado HARP.

Otro método alternativo para buscar estos cuerpos es el denominado de tránsito, que consiste en medir la leve disminución del brillo de la estrella cuando un planeta se cruza por delante de ella en la línea de visión desde la Tierra. Es la especialidad del telescopio espacial Kepler.

Impresión artística del planeta alrededor de Alfa Centauri B/ Foto: ESO

domingo, 9 de septiembre de 2012

Voyager 1: Hasta el infinito... ¡y más allá!...




La nave estadounidense Voyager 1 ha superado los 18.000 millones de kilómetros de distancia de la Tierra y se prepara ya para salir del sistema solar y alcanzar el infinito. Este logro de la sonda coincide con el 35º aniversario de su lanzamiento, en septiembre de 1977. Según ha informado la NASA, los expertos no pueden calcular cuándo se producirá el momento exacto en que Voyager 1 abandonará el Sistema Solar, cruce la heliopausa --límite teórico que señala el fin de la influencia del Sol-- y entre en la inmensidad del espacio interestelar. "Cuando eso suceda, Voyager 1 se convertirá en la primera nave espacial lanzada desde la Tierra a salir de la burbuja", ha destacado el exdirector del proyecto JPL de la NASA, Edward Stone.

La misión original de esta nave, junto a su gemela Voyager 2, era visitar Júpiter y Saturno. De hecho, fue la primera sonda en proporcionar imágenes detalladas de las lunas de esos planetas. Además, gracias a Voyager 1 se pudo determinar que la Gran Mancha Roja de Júpiter es un gran remolino de viento, que alcanza los 400 kilómetros por hora y que existe en el planeta desde hace unos 300 años.

Tras estos logros, los científicos se dieron cuenta de que la nave podía seguir su trayectoria más allá de esos planetas y, a partir de 1981 empezó el viaje de la nave en busca de los límites del Sistema Solar. Según los datos de la NASA, actualmente la nave ya está a más de 18.000 millones de kilómetros de distancia de la Tierra y se necesitan 17 horas para que la señal que envía alcance los controles de la agencia espacial estadounidense.

Nuevos datos más allá de Neptuno
A través de las señales de Voyager 1 por las que los científicos han podido obtener nuevos datos sobre los límites del Sistema Solar. Según ha explicado Stone, el Sistema Solar existe está 'envuelto' en una burbuja de viento solar conocida como heliosfera. A medida que uno se va a alejando del sol, las partículas cargadas que forman el recorrido del viento solar pierden fuerza. El límite donde el viento solar disminuye, a velocidades subsónicas, se llama el 'choque de terminación' y la línea donde se detiene por completo y comienzan los gases que rodean del espacio interestelar se llama heliopausa.

Gracias a que Voyager 1 se abre paso a través de la heliopausa, la NASA ha podido ir recogiendo importantes datos "que cuestionan algunas de las teorías existentes sobre el límite lejano". Así, los científicos pensaban que el viento solar en la heliopausa se desaceleraba y luego cambiaba de dirección hacia el exterior en un flujo ascendente. En cambio, la nave determinó que el viento solar en dicha zona es lento y luego se detiene por completo.

Por otra parte, en febrero de 1990, a seis millones de kilómetros de la Tierra, la Voyager 1 giró sus cámaras para tomar una foto de familia del sistema solar. Parte de esa imagen era la famosa "Pale Blue Dot" fotografía, que mostraba la Tierra como un pequeño destello en el cielo. "Una y otra vez, la Voyager nos enseñó el sistema solar era más diversa de lo que podríamos haber imaginado", ha destacado Stone.



Voyager 2
Por su parte, Voyager 2, a pesar de que fue lanzada un mes antes que su gemela, ha tenido una trayectoria más lenta y voló pasado Urano en 1986, mientras que a Neptuno se acercó en 1989. Esta nave sorprendió a los astrónomos al descubrir que los polos magnéticos de Urano se encontraba cerca de su ecuador. Al viajar muy distantes del Sol, las naves reciben su energía a través de tres generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG), que convierten el calor de la desintegración radiactiva del plutonio en electricidad, en lugar de los paneles solares utilizados en otras muchas sondas para viajes interplanetarios.

domingo, 26 de agosto de 2012

Muere Neil Armstrong, el hombre que dió un gran salto para la humanidad...



Neil Armstrong
El primer ser humano en pisar la Luna

Neil Armstrong, el hombre que dijo la histórica frase de “es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad” el 20 de julio de 1969, al poner el pie en la Luna, falleció este sábado a los 82 años en Ohio (EE UU). A principios de este mes fue sometido a una operación de corazón en la que ese le practicó un bypass y de la que se estaba recuperando.

La noticia en...




NASA
     
        
    El homenaje de Forges... 
  
¡Pobre Luna...!